Conciertos en el Coliseum de Coruña

Crónica: @lachicaindiecool

El 18 de abril de 2026, el Coliseum de A Coruña se convirtió en una olla a presión emocional y sonora con la visita de Viva Suecia, en un formato descomunal, que confirma el salto de la banda hacia una liga mayor ,sin perder el pulso cercano que los ha traído hasta aquí.

La noche arrancó con los mexicanos Enjambre, encargados de templar el ambiente, con un set sólido y reconocible dentro del indie/rock alternativo en español. Su propuesta, que bebe tanto del clasicismo rock, como de una sensibilidad más contemporánea, encontró equilibrio entre la melancolía y el nervio eléctrico en la presentación se su nuevo álbum “Daños luz”.

La entrada de Alberto, Jess, Fernando y Rafa fue colosal, arropada por una ovación a la altura del recinto. Detalles como las uñas azules de Rafa, guiño explícito a Galicia, marcaron desde el inicio el tono cómplice de la noche. Presentaban “Hecho en tiempos de paz “(Universal, 2025), con una portada increíble del murciano El tipo raro y  una puesta en escena ambiciosa: doce músicos sobre el escenario, dos horas de concierto y un repertorio de 25 temas que no dio tregua.

El bloque del nuevo álbum se integró con naturalidad comenzando con “Dolor y Gloria” tema que, según contaron, grabaron hasta en cuatro ocasiones en dos continentes distintos, sonó con una profundidad renovada. “La orilla” mantuvo la tensión emocional, mientras que “Mala Prensa”, la más cruda, acabaría siendo el cierre perfecto.

Hubo también espacio para la narrativa, como en el tema“Deja encendida una luz”, con el que bromearon en  su día en referencia al apagón.

Galicia estuvo muy presente durante toda la noche. “Es el segundo sitio de España donde más tocamos… venir a un lugar donde todo crece y encontrarnos en este sitio enorme”, comentaban. Incluso se animaron a falar en galego “esta noite falamos un pouco de galego, facemos ruido e vimos a pasálo ben”, desatando la complicidad inmediata del público.

A nivel sonoro, el crecimiento es innegable. La incorporación del coro femenino gospel, dos baterías y sección de vientos eleva el directo hacia terrenos cercanos a una big band, sin perder la identidad de guitarras característica de la banda. 

La producción visual acompañó con inteligencia, incluyendo guiños al arte del disco. “El título no acorde con los tiempos que corren”, apuntaron, dejando caer una reflexión que resonó entre luces y pantallas.

Los himnos de siempre no faltaron y fueron recibidos como auténticos mantras colectivos: “A dónde ir”, “La voz del presidente” o “Algunos tenemos fé” confirmaron que el vínculo con el público sigue intacto. Apenas dejaron temas fuera, en un ejercicio de generosidad.

 Uno de los momentos más especiales llegó con la incorporación de Natalia y Xiluva dos voces que aportan un color nuevo a la gira. Su interpretación de “Melancolía”, junto a Rafa Val al teclado, fue uno de los momentos más emotivos. “Nuestro único talento es pillar a gente más talentosa”, bromeaban, pero lo cierto es que la suma multiplica.

También brilló Carmen Alarcón “Hoonine” a la guitarra, con intervenciones destacadas en “Una bandera que nos sirva a los dos” y “Hablar de nada”, aportando textura y presencia escénica.

Hubo un intermedio instrumental donde la presencia de los vientos: Fran Sánchez, Josué García y Mario Pérez y las coristas femeninas encandiló al público, acompañados de Rodrigo Cominero al teclado.

 El tramo final fue pura combustión sonaron “El rey desnudo” y “No hemos aprendido nada” desataron la histeria colectiva entre confeti y euforia. Ilusión, amistad y descaro se mezclaron en un cierre que reafirma lo evidente: Viva Suecia ha crecido en dimensión, en sonido y en ambición.

Más cerca del mainstream, sí, pero en directo siguen siendo una apisonadora emocional y técnica. Impecables en ejecución, en narrativa visual y en calidad humana.

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