Amaran en A Coruña

El Coliseum de A Coruña se transformó el pasado 21 de febrero de 2026 en un templo de emoción compartida y música vibrante con el espectacular concierto de Amaral en la fase final de su Dolce Vita Tour, con un profundo repaso de más de dos décadas de historia musical con una conexión única entre el dúo y su público.

Desde el momento en que las luces se atenuaron y una intro daba inicio al concierto con el tema que da título a su último disco «Dolce Vita». Una Eva por la que parece que no pasa el tiempo, manteniendo intacta su potente y cálida voz con la que emociona con cada palabra, y un Juan Aguirre inmenso a la guitarra saliendo por veces de ese segundo plano en el que tan cómodo se siente, llegando a interpretar a solas un emotivo «Tardes» de su primer disco.

La propuesta escénica y visual fue espectacular, con una gran producción y un escenario y visuales acordes al nivel del grupo, con sorpresas como cuando Eva fue elevada en el escenario con arneses, quedando suspendida en el cielo del escenario con la gran cola roja de su falda creando un bonito efecto.

Como anunció Eva Amaral al poco de comenzar el concierto, interpretarían los quince temas de su último disco, sin duda uno de los mejores en sus últimos años. Pero también habría tiempo para la nostalgia con clásicos que forman parte de la banda sonora emocional de varias generaciones. Esa convivencia de pasado y presente, de recuerdos y nuevos aires, fue uno de los pilares que sostuvieron el concierto.

Hubo momentos en que el Coliseum entero se convirtió en un coro gigantesco, cuando resonaron himnos como “Sin ti no soy nada”, “Cómo Hablar” o «Moriría Por Vos», las voces del público levantaron la tensión emocional hasta un punto de catarsis colectiva. Pero también hubo instantes más íntimos, en los que la banda supo modular la energía para crear una cercanía casi acústica, con la sorpresa de «Riazor» interpretada por Juan y Eva a solas en la pasarela del escenario. Y es que la relación de Amaral con Galicia se remonta a sus primeros años, haciéndose más fuerte con el tiempo hasta el punto de que Eva vive en una pequeña aldea de la Ribeira Sacra, que vivió tensos momentos con los incendios del pasada verano, dedicando a todos los que luchan contra el fuego el tema «Los Demonios del Fuego».

El equilibrio entre la introspección y la euforia fue uno de los grandes aciertos de la noche. Amaral demostró que sigue siendo ese grupo que atrae a todo tipo de público con letras honestas, melodías directas al corazón y una entrega total sobre las tablas, demostrando que su música no solo se escucha, se siente, se recuerda y se lleva muy dentro.

Se despidieron con el tema «Ahí Estás», dedicado a todas las mujeres valientes, y cuyo final llevó a la ovación de un repleto Coliseum que valoró la entrega del grupo en esta inolvidable noche. Una noche en la que “Dolce Vita” no fue solo un título, sino una experiencia palpable bajo las luces y entre acordes.

VER GALERÍA FOTOGRÁFICA AQUÍ