FIV de Vilalba 2026

Crónica: @lachicaindiecool

El FIV de Vilalba volvió a demostrar el pasado fin de semana por qué sigue siendo una cita especial dentro del circuito indie nacional, con una cartel cuidado, ambiente amable y esa sensación de festival hecho a medida,  sin agobios y con el buen tiempo como aliado.

El viernes arrancó con la electricidad juvenil de Futuro Alcalde, pura distorsión y actitud para abrir boca. Celia Becks tomó el relevo, con autenticidad y cercanía, incluso en medio de un sonido irregular, que dejó notar acoples y un pitido incómodo; aun así, emocionó con una canción dedicada a su perro recién fallecido y un discurso entre lo punk y lo personal.

Uno de los momentos más ambiciosos de la noche llegó con Carlos Ares, rodeado de una banda de siete músicos, cencerros y una puesta en escena casi ritual entre cabañas y referencias celtas. Su repertorio centrado en su nuevo álbum , “La boca del lobo” navegó entre folk y pop con precisión instrumental y vocálica.

Brilló especialmente en los matices, aunque los pasajes más íntimos se vieron deslucidos por el murmullo constante del público del fondo. Ares, consciente, incluso bromeó pidiendo disculpas “por si aburrían” en ese formato más desnudo.

Alcalá Norte subió la intensidad con seis músicos y un imaginario que mezcla jerga callejera, oscuridad y guiños inesperados ,reinterpretando a Abba en clave sombría a referencias fantásticas y  temas como “El guerrero marroquí” o “Arteligencia intificial”, sin descuidar su nuevo tema “El hombre planeta”.

Rapariga DJ amenizó los intermedios musicales con su estilo característico y cerró la noche con solvencia, manteniendo la pista viva a base de temazos.

El sábado arrancó con la Banda de Música de Vilalba reinterpretando indie, incluso con un guiño a “Héroes del sábado” de la banda burgalesa la M.O.D.A.

Ya por la tarde las hermanas Iñesta, Repion conectaron con su repertorio directo y emocional, aportando cercanía y discurso generacional, presentando canciones sobre amistades que se quedan por el camino.

Puño Dragón fue una de las sorpresas: guitarras con ecos clásicos, voces que encajan a la perfección y un repertorio sin fisuras con canciones como “Bailén” o “Haré lo que pueda”.

La M.O.D.A.ofreció uno de los conciertos más celebrados. Con el regreso a “San Felices” (aunque sin Joselito), desplegaron su habitual mezcla de folk y épica emocional. 

Sonaron nuevas piezas como “Letra Helvética” o “Alsa para Madrid”, junto a himnos como “La inmensidad” o “Mil demonios”, y momentos más íntimos como “La vida en rosa”.

Uno de los momentos estelares fue cuando cantaron con Repion el tema “No te necesito para ser feliz”. El cierre con “Mañana voy a Burgos” fue, como siempre, coreado con intensidad.

Ángel Stanich confirmó su buen momento, sonido sólido, complicidad sobre el escenario y un viaje sonoro que mezcla surrealismo, country y synth-pop, en la presentación de su último álbum “Por la hierba”, no faltaron temas como “Nazario”, “Poquita fe” y “Galicia calidade”, que reforzaron esa identidad tan particular, acompañada de una estética muy cinematográfica.

Los DJs Grande Osso pusieron ritmo a los intermedios y firmaron un cierre festivo el sábado, con un punto performativo que encajó perfectamente con el espíritu del festival.

En conjunto, el FIV 2026 ha sido una edición equilibrada, entre talento gallego y nacional, propuestas variadas y un público entregado sin caer en la masificación. Un festival que sigue creciendo sin perder su esencia, caras conocidas entre el público, cercanía, proximidad a las bandas y artistas y una villa entregada y envuelta en una cálida marea rosa.

 

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