Festival O Son Do Camiño 2024

Crónica: Elena García Núñez

El festival Son do Camiño se corona un año más como una de las citas más destacadas para el público del panorama musical gallego. La semana pasada, el auditorio de Monte do Gozo congregó a una media diaria de 42.000 personas durante tres jornadas festivaleras de fiesta y música para todos los gustos, dispuestas a disfrutar del eclecticismo que ya es seña de identidad del evento.

Apenas horas antes del primer concierto de la edición, el jueves 30 de mayo se agotaban las últimas entradas para la jornada del viernes, y el Son do Camiño logró colgar un año más el cartel de ‘todo vendido’. El sold out estuvo acompañado de las también habituales barras y food trucks de bebida y comida de diferentes opciones, así como numerosas experiencias y actividades organizadas por las marcas patrocinadoras del festival. En esta edición, además, se introdujeron también algunas novedades, como un punto violeta, lanzaderas gratuitas desde la Estación Intermodal de Santiago o el escenario de electrónica Son Electro by Repsol, con programación paralela a los dos escenarios principales durante los tres días.

El encargado de abrir la programación musical fue Amoebo, un proyecto de música urbana procedente de A Coruña que participaba en el Son do Camiño de la mano de la Fundación Paideia. Pese al notable calor a las 15.20 horas de la tarde, los más tempraneros empezaban a ocupar el recinto para escuchar a los primeros artistas. Amoebo fue seguido por el dúo Hot Milk y los también gallegos Maryland, comenzando ambos a asentar la tónica emo y rockera más dominante en esta primera jornada. A continuación, los estadounidenses The Interrupters, que incluyeron a Monte do Gozo en la gira de presentación de su nuevo disco “In the Wild”, mantuvieron el ritmo punk como último aperitivo antes de los grandes nombres de la noche.

Para cuando llegó la mitad de la tarde, comenzaba ya a notarse la afluencia de gente en el auditorio ya a las 18.10 horas, cuando FERNANDOCOSTA ofrecía un set de puro hip hop a un foso completamente lleno de fans que coreaban sus canciones. Justo después, la expectación era innegable para uno de los conciertos más esperados: Arde Bogotá, los cartageneros de moda, que vieron a todo el Monte do Gozo bailar y cantar con ganas “Antiaéreo”, “La salvación”, “Cariño”, “Qué vida tan dura”, o por supuesto, “Los perros”.

Por último, este primer día festivalero llegó a su colofón con las dos actuaciones más esperadas de la noche. A las 20.40 horas, el colombiano J Balvin visitaba por primera vez Santiago de Compostela como parte de su Qué Bueno Volver a Verte Tour, en un set de una hora y media en el que repasó sus mayores éxitos e hizo disfrutar al auditorio con un impresionante espectáculo de bailarines, luces, colores y atrezzo a lo grande. Terminado el momento reggeatonero de la noche, tocó volver al tono rockero de la jornada y llegó la hora del concierto para el que muchos de los asistentes contaban los días desde que se descubrió como el primer adelanto del cartel, a comienzos de noviembre: el de los californianos Green Day, que escogieron el Son do Camiño como la primera fecha de su nueva gira internacional Saviors y una de las dos oportunidades para verlos en toda la Península Ibérica. El trío ofrecía un concierto de una duración prevista de casi dos horas y media (que terminó por acortarse unos 20 minutos), poco habitual en festivales como este, con un set que incluía sus discos Dookie (1994) y American Idiot (2004) al completo, ambos de aniversario, así como algunos temas de su último lanzamiento Saviors (2024) y otros éxitos como “Know Your Enemy”, “Minority” o “Good Riddance (Time of Your Life)”.

El público llevó en volandas a la banda liderada por Billie Joe Armstrong, que visitaba España por primera vez desde depués de la pandemia y pudo comprobar de primera mano la inmensa expectación que recaía sobre su vuelta a los escenarios internacionales. A pesar de ello, el concierto se vivió de maneras muy diferentes en el foso, completamente entregado ante las órdenes del cantante, siguiéndolo con palmas y coros en cada momento, y en la grada, donde una parte significativa del público se quejaba de un volumen deficiente que casi impedía escuchar la música. El fuerte viento y la disposición del auditorio de Monte do Gozo ya habían generado problemas de sonido en otras ediciones, pero el set de Green Day fue para muchos el más damnificado este año.

La primera jornada del festival culminó con un toque de música electrónica a cargo del show de la DJ belga MATTN, que se extendió hasta más allá de las 2.00 horas, así como con la programación del nuevo escenario Son Electro by Repsol, donde artistas como Parkineos, Daria Kolosova, Patrick Mason o Trym ofrecieron sets casi hasta las 4.00 de la madrugada.

El viernes 31 se presentaba un cartel igualmente ecléctico, inaugurándose ambos escenarios con el pop de Marilia Monzón y los noienses Monoulious DOP, respectivamente. En una tarde tan calurosa o más como la primera, la afluencia de público ya se notaba para ver al madrileño Recycled J, pese a su horario temprano (tocaba de 16.40 a 17.40 horas). La joven gaditana Judeline, que actuaba justo después, continuó con el tono de pop urbano actual más característico de esta segunda jornada ante un auditorio ligeramente más vacío, con el público retirado momentáneamente para coger fuerzas para el siguiente concierto. Y es que la sucedían los míticos La Oreja de Van Gogh, quizá uno de los pocos artistas del cartel capaces de aglutinar a un público tan diverso musicalmente como el del Son do Camiño. Prácticamente la hora completa que duró su concierto, la banda vasca tuvo a toda la grada coreando sus temas, éxitos como “Inmortal”, “Puedes contar conmigo”, “Rosas” o “20 de enero” que todo el Monte do Gozo se sabía al pie de la letra.

En este momento era el turno de Love of Lesbian, liderada por un Santi Balmes que reconocía la presión de tocar después de semejante conjunto de hits. Quizá por eso a la banda le costó un poco más conectar con el público, que ocupaba las primeras filas del foso sin prestarle toda su atención en algunos momentos, quizá guardando sitio para los siguientes conciertos o simplemente acompañando a sus amistades. Pese al panorama, los catalanes culminaron el concierto muy satisfechos, consiguiendo que hasta la última fila de la grada acompañase los versos de “Allí donde solíamos gritar”, “Incendios de nieve” o la mítica “Club de fans de John Boy”.

A continuación llegaba el momento de la estrella de reggeaton de la noche, en esta ocasión Myke Towers, que ofreció un concierto multitudinario al atardecer. La puesta en escena era más sobria que la de su análogo el día anterior, destacando únicamente el momento en que un niño del público subió a cantar con el artista al escenario; pero no fue un obstáculo para que el público santiagués disfrutase y bailase todos sus temas, entre los que había éxitos tan reconocidos como “LALA”, “Diosa”, “La Curiosidad” o “LA FALDA”. Tras el set del puertorriqueño era el momento de otros de los cabezas de cartel, los británicos y veteranos Pet Shop Boys, que también se vieron algo perjudicados por la disparidad de géneros y horarios del cartel. Gran parte del auditorio en ese instante no estaba realmente asistiendo al concierto, y Neil Tennant y Chris Lowe se encontraron con un público quizá más reducido y menos atento de lo que esperaban. Pese a la impresionante puesta en escena, juegos de luces, y atuendos y energía de los artistas, el concierto fue más bien frío durante los primeros temas, si bien de manera similar a como había sucedido horas antes, para la última parte del show los espectadores se mostraron más implicados. El Monte do Gozo bailó “It’s a Sin”, “West End Girls” o “Always on My Mind” de un modo especial, y Tennant se despedía con un sincero mensaje de agradecimiento pese a los momentos iniciales.

A las 00.30 de la madrugada, el ambiente se transformaba por completo una vez más para dar paso a Natos y Waor, el otro dúo estrella de la noche. Los raperos madrileños presentaban un show muy cuidado, que combinaba temas de su nuevo EP, Mal de amores (2024) con canciones míticas como “Por ti”, “Caminaré” o “RocknRollas”. Además, los artistas aprovecharon la presencia de Recycled J en el cartel para revivir en varias ocasiones al trío Hijos de la Ruina, gracias al que han cosechado otros éxitos importantes como “Carretera”, “Sudores fríos” o “Más alcohol”, que también sonaron en Monte do Gozo para el disfrute de todos los presentes. Para cuando terminó esta actuación, a las 2.00 horas, el turno de cerrar esta segunda jornada era del dúo de electrónica Icona Pop, que extendió su set hasta las 3.30, cerrándose la programación paralela del tercer escenario poco después.

El Son do Camiño 2024 culminó el sábado 1 de junio con una programación todavía más diversa, que mezclaba en sus primeras horas sonidos tan diferentes como el grunge y post-punk de los madrileños New Wave Kill, el pop del gallego Carlos Ares o el drill de la nueva sensación del momento, Bb trickz. El concierto de esta última finalizó a las 18.00 horas, con un público ya muy animado y presente pese al calor, también muy notable en esta tercera jornada. A partir de entonces se sucedía la disparidad de géneros en un cartel que situaba a continuación el espectáculo de folk electrónico de Baiuca, acompañado de pandereteiras y otros instrumentos populares en su habitual homenaje particular a la música tradicional gallega; con el Bellodrama de Ana Mena, un show de una auténtica diva pop en el que brillaron tanto sus vistosos bailes como su calidad vocal, y que tuvo a todo el Monte do Gozo saltando con hits como “LAS 12”, “Quiero decirte” o “Madrid City”.

Después de la de Estepona se relajó el ambiente con el pop alternativo de Tom Odell, que poco a poco fue subiendo el ritmo hasta culminar con la mitiquísima “Another Love”, coreada por absolutamente todo el auditorio. Aunque el cambio de tercio también le perjudicó, el encontrarse con un público algo más distraído entre grandes cabezas de cartel más populares, al británico y su excepcional banda de músicos apenas le costó un par de canciones tener a todo el foso bailando y conectando con ellos, incluso pese a desconocer la mayoría de temas excepto en el caso de algunos fans incondicionales.

Para las 21.40 horas llegaba el turno del nombre más esperado de la noche Melendi, que fue capaz de hacer comulgar a sus seguidores y al público general del Son do Camiño, con una sucesión de éxitos que consiguió mantener la atención de todos pese a la distracción que suponía la final de la UEFA Champions League que se estaba disputando en ese momento. “Tocado y hundido”, “El nano”, “Caminando por la vida”, “Tu jardín con enanitos”, “Lágrimas desordenadas”… todos los hits del asturiano se lucieron gracias a una banda de músico que los interpretaba con lucidez, al espectáculo de visualizaciones que los acompañaban, y sobre todo, a un público tan entregado como en pocas ocasiones a lo largo del festival.

Finalizado el concierto de Melendi se manifestó el que para gran parte del público constituye otro de los problemas de la organización del Son do Camiño. La disposición de ambos escenarios, contiguos y con el foso compartido, provocó que una marea de gente intentando salir hacia las gradas se juntase con otra corriente de personas que intentaba ocupar la pista para ver a Thirty Seconds to Mars, generándose una masa inamovible durante varios minutos que parecía imposible de desalojar. A cuentagotas, la afluencia de gente fue normalizándose y cada uno pudo disfrutar del concierto de la banda de los hermanos Leto desde el lugar escogido. Por su parte, el espectáculo de rock alternativo que ofrecieron fue inigualable, con una puesta en escena sobria pero que se veía compensada por un Jared Leto absolutamente eléctrico, que incluso llegó a escalar el escenario para sorpresa del público, y que subió hasta a una treintena de fans al escenario para cantar y bailar la última canción con él. “The Kill (Bury Me)”, “This is War”, “Up in the Air” o “Stuck” fueron algunos de los temas que pudo disfrutar un auditorio a rebosar y totalmente entregado para el grupo que fuera el segundo adelanto de la edición en noviembre.

Pasada la 1 de la madrugada, llegaba el turno de uno de los últimos conciertos, también muy ansiado: el del mallorquín Rels B. Apenas un mes después de la salida de su último trabajo, “a new star (1 9 9 3), el Monte do Gozo ya coreaba a pleno pulmón estos últimos temas y lo acompañaba igualmente con los éxitos anteriores “cómo dormiste?”, “A mí” o “Un Rodeoooo”, demostrando el indiscutible gusto por el género urbano del público del Son do Camiño. Tras una hora de set, la edición 2024 se cerraba con la sesión del DJ Wade, que terminó cerca de las 3.30 horas de la madrugada y era seguida poco después por Vitalic en el escenario Son Electro.

De nuevo, y pese a las críticas en cuanto a problemas de sonido o de organización que se mantienen en cierta medida cada año, el festival santiagués permanece como la fecha más destacada del panorama gallego de música en directo. El Son do Camiño 2024 puede presumir un año más de unas cifras de asistencia y un cartel de lujo inigualables en Galicia, y sigue demostrando que por lo general consigue hacer de su eclecticismo y masividad una virtud; aunque no logra ocultar por completo la necesidad de trabajar en las problemáticas que ambas cuestiones generan en ciertos momentos.

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