Lenny Kravitz en Coruña

La noche del jueves llegaba al Coliseum de A Coruña el primero de los grandes conciertos que el «Gozo Festival» traerá al recinto coruñés, en el que estarán en los meses de verano Alanis Morisette y Lionel Richie. Un festival organizado por la promotora Live Nation junto a la promotora gallega Sweet Nocturna y que cuentan con el patrocinio de «Concertos do Xacobeo».

Ahora tocaba el turno de todo un icono del rock, un Lenny Kravitz que llegaba a la ciudad trece años después de su último concierto en el año 2012. El cantante y guitarrista estadounidense llegaba con su gira «Blue Electric Light Tou con la que está recorriendo todo el mundo. Tras el corto concierto de Estrella Morente, artista elegida para abrir el show, y que puso su arte y su gran voz ante el público que comenzaba a llenar el recinto. Para terminar contó con la aparición de su hermano Kiki Morente con el que cantó a medias su última canción.

Tras una media hora de descanso, el público enloquecía ante la aparición del rockero, con sus características rastas y su chupa de cuero y gafas de Rock, como dirían los Burning. A sus 60 años de edad, sigue transmitiendo un magnetismo animal y destilando sensualidad y actitud en cada uno de sus movimientos. Dando inicio de forma potente con «Bright In On», seguida de «The Minister Of Rock n’ Roll» y «TK421», comenzando el concierto con temas de los más rockeros. Desde los primeros momentos del show resaltaba, además de la venerada figura de Lenny, la potencia a la batería que le imprimía la joven Jas Kayser, que junto al expléndido guitarrista Craig Ross fueron los músicos que más destacaron con permiso de Lenny que no paraba de descargar riffs de su Les Paul y de la icónica Flying V.

El concierto discurría de maravilla, sorprendiendo al público con una gran producción llena de efectos visuales y plataformas imposibles, algo que ya daban a entender la casi veintena de grandes trailers que se podían ver en el parking del Coliseum. Tras terminar el tema «Always On The Run» el cantante comenzó a pasearse por el escenario ante los gritos ensordecedores del público, que subían de decibelios con con cada paso y cada movimiento del artista. Se situó frente al micro y sorprendió con las palabras ‘Galicia quérovos. Estou moi feliz de estar aquí convosco‘, ganándose al público que abarrotaba el Coliseum. La siguiente parte del concierto se movió entre sus temas de más calado funky y soul, junto con medios tiempos y alguna balada. Aunque temas como «I Belong to You» o «Stillness of Heart» era imposible que no sonaran rockeros con la tremenda labor guitarrística de Craig Ross, todo un crack de las seis cuerdas.

Sonaron dos temas de su último disco, la funky «Honey» y la más rock «Paralyzed», que aunque no fueran de las más conocidas sonaron de lujo con un Lenny Kravitz espectacular a la voz. Otros dos temas nos llevaban al momento especial con la emocionante «I’ll Be Waiting» con Lenny Kravitz al piano y el público coreando el conocido estribillo «As long as I’m livin’, I’ll be waitin’, As long as I’m breathin’, I’ll be there«. Se acercaba el final y con él los grandes temas que todo el mundo esperaba, pero antes de la sensual «It Ain’t Over ‘Til It’s Over», Lenny presentó a todos los miembros de la banda y que, al llegar el turno de la batería, el público exploto en una gran ovación antes la joven baterista que casi no podía contener la emoción de ver a todo el público a sus pies. El guitarrista Craig Ross fue otro de los músicos que más aplausos recibieron, siendo los más destacados dentro de la gran banda de Lenny Kravitz. «It Ain’t Over ‘Til It’s Over» llenó de soul el recinto y hizo bailar al son del sensual tema.

Tras «Again» se desataría la locura con la conocida «American Woman» junto «Fly Away» con el público disfrutando a tope de estos temas que son historia del rock internacional, sin olvidar su primer gran éxito «Are You Gonna Go My Way». Tras despedirse todos los músicos del escenario, pasados unos minutos aparecía la figura Lenny Kravitz guitarra acústica en mano para interpretar el tema «Let Love Rule» incluído en su álbum debut. Una interpretación que duró nada menos que veinticinco minutos, y es que Lenny tuvo el bonito gesto de subirse a las gradas y dar la vuelta a todo el Coliseum desde el pasillo central, saludando a toco el mundo con el que se cruzaba. De vuelta el escenario subió a Estrella Morente realizando un fusión de flamenco con el soul que puso el punto y final a una inolvidable noche de ROCK con mayúsculas. No nos queda más remedio que arrodillarnos ante tan magna figura del rock internacional.