Dicen que los mejores viajes no se miden en kilómetros, sino en emociones. Y lo que vivimos anoche en Ferrol con Rulo y La Contrabanda no fue simplemente un concierto, fue un trayecto directo al corazón. Es habitual en Rulo que, después de la gira eléctrica, realice una gira especial de teatros en formato acústico dotando los temas de una nueva sonoridad más acorde a la intimidad de los recintos.
La vieja estación que Rulo había recreado en el escenario con su tren al fondo, las maletas dispersas y ese aire melancólico que tanto le acompaña, nos invitaba a embarcarnos en un viaje íntimo, de esos que sabes que te van a dejar huella.
Y ahí apareció él, entrando por la puerta de entrada al auditorio, cruzando el pasillo solo con su guitarra y una maleta en la mano bajo la ovación del público. Y así, solitario, comenzó con los primeros acordes de “Confeti” iniciando un viaje del que ya era imposible no dejarse llevar.
Con “Verano del 95” comenzó a aparecer la Contrabanda con Cristian «Chiloé» al cajón y Quique Mavilla al bajo, sumándose en el siguiente tema, “Como Venecia sin Agua”, Dani Baraldés y su inseparable Fito Garmendia a las guitarras. El tren partía de la estación de su Reinosa natal rumbo a Ferrol, por primera vez en su carrera, dato que comentó varias veces y que seguro que regresará vista la gran acogida con un auditorio rozando el lleno. Recuperó en esta gira “La Balada del Despertador” de su etapa en La Fuga, seguida de la siempre emotiva “Heridas del Rock & Roll” y “Mirando al Mar” con Quique tocando el acordeón dotando al tema de un sabor más porteño y de cantina.
Y es que la Contrabanda que acompaña a Rulo está formada por grandísimos músicos, multiinstrumentistas que cambiaban en cada tema de instrumentos. Con el motor de la máquina, como presentó Rulo al batería Chileno Cristian «Chiloé», el arte a las seis cuerdas de Dani «Pati» Baraldés también con la slide haciendo maravillas, Quique alternando el bajo con el contrabajo, el teclado y el acordeón y Fito a la guitarra, mandolina y teclado. Todo un Dream Team al servicio de Raúl Guitiérrez «Rulo».
Hubo momentos de especial emoción como la interpretación de «Noviembre», haciendo trizas los corazones que todavía se mantenían intactos. O el bonito momento durante «La Flor» en el que Rulo bajó del escenario para regalar una flor a varios asistentes al concierto. No podía faltar uno de sus primeros temas, “Por verte sonreír”, seguida de una emotiva “Mi cenicienta” con Rulo al piano en la estación de París, bajo un neón de Moulin Rouge, y con una figurante recreando a esa cenicienta esperando en la estación.
En este momento Rulo quiso hacer un guiño a su querida Galicia con la interpretación a solas con su acústica de «Nunca Máis» cantada en gallego, tema que escribió con motivo de la tragedia del Prestige y que arrancó la mayor ovación de la noche. Llegaba el sprint final con los temas más ‘cañeros‘ de la noche como «P’aquí p’allá», «32 Escaleras» o la esperada «Cabecita Loca» ya con todo el público levantado de sus butacas, bailando y cantando los temas más clásicos.
Y así, casi sin darnos cuenta, llegamos a la última estación, el final de este inolvidable viaje en tren. “El Vals del Adiós” sonó mientras cada miembro del grupo recogía su maleta y se despedía del público rumbo al tren, hasta que quedó Rulo en soledad ‘me voy cantando el vals del adiós‘ mientras el jefe de estación le devolvía a Rulo su maleta y le indicaba el camino hacia el tren mientras el telón se cerraba. Y aunque el viaje terminara, nosotros seguiríamos llevándonos a casa todas las canciones, todas las emociones, todo el amor que anoche flotó en el aire.
Tras abrirse el telón, aparecieron Rulo y La Contrabanda para despedirse, bailando al ritmo del «Long Train Runnin'», de un emocionado público que hizo inolvidable la primera visita de Rulo a la ciudad de Ferrol, que fue algo más que una simple parada en su viaje.














