El aullido de Fito & Fitipaldis hizo temblar el Coliseum:
Pasaron ya cuatro años de la publicación de su último disco, algo que se nos estaba haciendo muy largo a los seguidores de Fito y Fitipaldis, pero este otoño llegó con el regalo del nuevo disco titulado «El Monte de Los Aullidos». Un Coliseum expectante, que agotó las entradas hace meses el primer día que salieron a la venta, aguardaba el inicio del concierto. Con el escenario tapado con una gran cortina gris, comenzaron a sonar los primeros acordes del nuevo tema «A Contraluz», viendo las sombras de Fito y sus músicos. Pero eso duró unos segundos y la cortina se calló ante el aplauso del público que tenía ante él a Fito y sus Fitipaldis, su particular E Street Band y por veces sus Dire Straits, dirigida por el «capo» de las seis cuerdas Carlos Raya, la veteranía llevando el compás de Boli Climent al bajo y Coki Giménez a la batería, Javier Alzola al saxo y pandereta, y la nueva incorporación del dúo Fetén Fetén con Diego Galaz a la guitarra y Jorge Arribas a los teclados, y aportando los instrumento de su dúo con el violín y el acordeón en el tema «Whisky Barato».
Era la segunda fecha de la amplia gira que comenzó el fin de semana pasado con un doblete en Santander, pero la impresión que daban es la de estar tocando juntos todos los días. Una producción espectacular con una gran pantalla que ofrecía efectos visuales de todo tipo y, sobre todo, un sonido de otra liga que demuestra el buen hacer de Fito y compañía, que hicieron una perfecta selección de sus clásicos con los nuevos temas que crecieron en directo. «Los cuervos se lo pasan bien», «El monte de los aullidos» o «Volverá el espanto» sonaron densos, emocionales y más afilados en vivo, con un público que ya hizo suyas esas recientes letras.
Aunque la grandilocuencia del escenario y los visuales hicieran parecer lo contrario, Fito no vino con artificios, vino con verdad. Con fuerza donde tocaba, con ternura donde hacía falta, con sudor y con gratitud. Con la sensación de que cada acorde es una confesión, cada estribillo un grito de vida. El repertorio magnífico, con temas de pulso rockero, medios tiempos en los que tan bien se maneja Fito y baladas blues de las que nacen en una oscura taberna. Fito siguió con la tradición de grabar un saludo del público para la próxima ciudad a la que va a actuar y, después de mostrar el saludo de Santander, el público hizo lo propio para la ciudad de Santiago.
Cuando llegaron los imprescindibles, el Coliseum explotó, sobre todo con triplete formado por «Acabo de llegar», «La Casa por el tejado» y «Soldadito Marinero», despidiéndose la banda con ésta última mientras el público siguió coreando durante minutos el estribillo de ‘después de un invierno malo, una mala primavera, dime por qué estas buscando una lágrima en la arena…‘ hasta que la banda regresó de nuevo al escenario para interpretar la canción más emotiva de su nuevo disco «La Noche más perfecta». Y más que perfecta estaba siendo sin duda esta noche que Fito & Fitipaldis remataron recordando a los inolvidables Platero y Tú, grupo liderado por el propio Fito junto a Iñaki «Uhoho» y que fueron el grupo bandera del rock urbano durante la década de los noventa. El poderoso rock de «Entre dos Mares» llenó de nostalgia a los seguidores del grupo disuelto en el año 2002. Y llegaba la última con «Antes de que cuente diez», con la que pusieron final a dos horas en las que Fito y sus Fitipaldis escribieron el capítulo de uno de los mejores conciertos del año en el Coliseum.













