Alejandro Sanz conquista el Puerto de A Coruña con una noche de emociones, clásicos y un viaje por toda su carrera. El artista madrileño reunió a miles de personas en el Puerto de A Coruña con un espectáculo en el que la emoción, la cercanía y un repertorio repleto de himnos volvieron a demostrar por qué sigue siendo una de las grandes figuras de la música en español.
La expectación era evidente con gente haciendo cola desde días antes del concierto. Una cola, que horas antes de la apertura de puertas, era interminable. El concierto formaba parte del ciclo de conciertos Coruña Sounds, y pertenecía a su última gira ¿Y ahora qué?, en la que realiza un recorrido que mira hacia el presente sin renunciar al legado de un repertorio que ha marcado a varias generaciones.
En una ubicación inmejorable con el Atlántico en el horizonte, Alejandro Sanz ofreció un espectáculo cuidado al detalle, con una producción elegante, un impecable despliegue audiovisual y una banda de enorme nivel.
El concierto arrancó “Desde Cuándo” una de sus baladas más reconocibles de su última etapa. Y eso mismo se preguntaban sus fans, desde cuándo estarían esperando por este momento único. Tras continuar con “Capitán Tapón” recordó un antiguo tema que por desgracia sigue estando de actualidad, “Por Bandera”, apareciendo en mitad de la canción con una bandera de Galicia y una de las coristas portando otra bandera con la palabra Paz en varios idiomas.
Uno de los grandes aciertos del espectáculo fue precisamente el equilibrio del repertorio. Las canciones de su nueva etapa como “Bésame” o “El Vino de tu Boca” encontraron un encaje natural junto a temas que llevan décadas formando parte de la memoria colectiva como “Mi Soledad y Yo” o “A La Primera Persona”. Lejos de parecer un simple ejercicio de nostalgia, el concierto transmitió la sensación de que todas las etapas del artista convivían con absoluta naturalidad.
A medida que avanzaba la noche fueron apareciendo algunas de las composiciones más esperadas. Tras abandonar el escenario y dejar a la banda interpretar el tema “Try Your Song”, regresó con “Quisiera Ser” y la inolvidable “Amiga mía”, que volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las grandes baladas del cancionero español.
Hay que hacer mención especial a la gran banda multicultural que lo acompañaba, con las guitarras, los teclados y una sección rítmica perfectamente engrasada que sostuvieron un concierto que apenas perdió intensidad durante más de dos horas. Alejandro Sanz se mostró cercano a su público, hablando y saludando en varias ocasiones a los asistentes, agradeciendo el cariño recibido durante tantos años y destacando la especial relación que siempre ha mantenido con Galicia. Habló del poder de la música recordando una frase de su amigo Jesús Quintero ‘una canción no puede parar un tanque pero puede partir el corazón del guerrero que lo conduce’, porque para Alejandro la música es una forma de vida, presentando así “Hoy no me siento bien”.
El ritmo volvió con “Las Guapas” que puso a bailar a todo el público antes de que una intro de la bajista diera paso a “Cuando Nadie Me Ve”. “Mi Marciana”, la coreada “No es lo Mismo” y una enérgica “Aquello que me diste” anunciaron el final del concierto con Alejandro y su nada despidiéndose del público.
Pero esta gran noche no podía terminar así y regresaron al escenario para que Alejandro presentara a todos los miembros de la banda y recordara que mañana jugaba España la final de la Copa del Mundo. Y así interpretó su clásico “Y, ¿Si Fuera Ella?” haciendo un guiño a la selección cambiado en la letra la palabra «Ella» por «España». Y llegamos al que fue el momento más emotivo de la noche, interpretada con Alejandro Sanz a solas con su piano «¿Lo Ves?» erizó la piel del público haciendo llorar a much@s de sus fans demostrando, como dijo anteriormente, el gran poder que tiene la música, tanto para emocionar como para divertir.
Y para culminar una gran noche no podía faltar su canción más reconocida en todo el mundo, ese «Corazón Partío» con el que el público disfrutó a tope del momento viviendo la canción como si no hubiera un mañana. Una actuación elegante, emocionante y llena de grandes momentos que confirmó, una vez más, que Alejandro Sanz continúa ocupando un lugar privilegiado dentro de la música en español y que su conexión con el público permanece intacta, independientemente del paso de los años.















