Recorda Fest

El Muelle de Batería se convirtió ayer en el epicentro de la música en Galicia con el arranque de la tercera edición del Recorda Fest, que reunió a más de 8.000 personas en una jornada de calor, baile y euforia colectiva. Entre guitarras, sintetizadores y gritos de celebración, el festival desplegó nueve conciertos y seis sesiones electrónicas que marcaron un inicio difícil de olvidar.

El día comenzó con una exhibición de break dance a cargo de Vella Escola, en colaboración con Deporte Galego. Una manera fresca de abrir boca que dejó claro que el Recorda Fest es mucho más que música: es movimiento, cultura urbana y energía compartida.

El primero en estrenar el escenario fue Álex Wall, el cual realizó un show de pura vitalidad. Con temas como «El amor (no) está de moda» o «Bonnie & Cycle», el joven artista encendió al público con su pop rock luminoso antes de cerrar con la explosiva «La Revolución».

Tras él, Griso recogió el testigo con un discurso sincero y emotivo sobre lo duro que es abrirse camino en la música. Después de separase el dúo Arnau Griso, comenzó su carrera en solitario, con una honestidad con la que conecta de inmediato con la audiencia, que acompañó piezas de su nuevo trabajo como «Chica del viento» o «1001 noches».

El ambiente se volvió nostálgico con la presencia de Nena Daconte, que comenzó su concierto con el inolvidable «Tenía tanto que darte» que puso a todo el público a cantar. Su repertorio, entre viejos éxitos y nuevas canciones, dejó claro que sigue siendo una de las voces imprescindibles del pop español.

El turno de Marlena fue uno de los momentos más esperados. El dúo madrileño, cada vez más asentado en la primera línea, montó una auténtica fiesta con «A pleno pulmón», «Red Flags», durante la cual Ana Legazpi bajó del escenario para cantar entre el público, y haciendo saltar al todo el público con «Baila morena». Marlena son sin duda uno de los grupos revelación del momento, y lo demostraron con su complicidad y frescura que convirtió el concierto en una de las grandes sensaciones de la jornada.

Con el atardecer, llegó la energía del anfitrión más querido: Xoel López. El coruñés ofreció un recital de madurez artística, alternando clásicos como «Tierra» o «A serea e o mariñeiro» con nuevas composiciones como «Faneca Brava» o «Elevarte Caer» sin olvidar su gran éxito de su etapa de Deluxe con «Que No». Su conexión con A Coruña fue total, cada acorde se celebró como un reencuentro íntimo entre artista y ciudad.

La magia del indie tomó cuerpo con Lori Meyers, que convirtieron el muelle en un hervidero de saltos y coros colectivos. «Planilandia», «Siempre brilla el sol» y «Mi realidad» fueron solo algunos de los grandes hits de un concierto que demostró por qué los granadinos son una de las bandas más queridas del panorama nacional.

El grupo La La Love You desataron el desenfreno con su arsenal de himnos coreables. Hubo bolas gigantes rodando sobre el público, un oso hinchable y la ya clásica «El fin del mundo» para clausurar un show que convirtió el festival en un karaoke masivo.

El cierre fue territorio de Ultraligera, una de las bandas que más ruido están haciendo en la nueva escena. Entre riffs afilados y actitud punk, con su cantante Gisme subiendo por los andamios del escenario de los Dj’s, ofrecieron un concierto salvaje con «La basura», «Pelo de foca» y «Recuerdos del baile», que dejó claro que lo suyo no es una moda pasajera, sino una declaración de intenciones.

La segunda jornada el festival agotó las entradas reuniendo a más de 12.000 personas en un ambiente de auténtico fervor. Desde la apertura de puertas, el recinto se convirtió en una fiesta intergeneracional donde el pop, el indie, el electro latino y el dance convivieron sin fricciones.

La tarde comenzó con exhibiciones de fútbol freestyle y breakdance, que volvieron a sorprender al público más madrugador. Pero el momento más emotivo llegó con la primera demostración de remo en seco de la Asociación Dragon Boat Bolboretas Coruña, integrada por mujeres que han superado o conviven con un cáncer de mama. El aplauso unánime del público confirmó que el Recorda Fest también es un espacio para el compromiso social.

Los primeros acordes musicales corrieron a cargo del pop isleño y lleno de ritmo de los canarios Efecto Pasillo, que con «No importa que llueva» y «Cuando me siento» bien desataron el optimismo entre los asistentes. Su desenfadado «Pan y mantequilla» cerró un concierto soleado que dejó a todos con ganas de más.

Después llegó el malagueño Fran Perea, de negro y con camisa roja y con la energía intacta como la que mostró en la edición del pasado año. Su set contó con dos sorpresas: la aparición de Leire Martínez para cantar juntos «Qué va a ser» y la irrupción de Despistaos para revivir «Uno más uno son siete», himno generacional y banda sonora de la serie que le dio la fama, Los Serrano. Perea, visiblemente emocionado, dedicó también «Bala perdida» a su padre, en un instante íntimo que contrastó con la euforia colectiva de un recinto que ya contaba con miles de personas en un horario todavía temprano.

Despistaos entraron con energía para repasar más de veinte años de canciones, con Dani Marco al frente y temas como «Estoy aquí» o «Mientras bailas sola». Tampoco podían olvidar su famoso «Física o Química» de la banda sonora de la serie homónima Dani y que se convirtió en todo un himno de una generación.

Llegaba uno de los momentos más esperados del día e igual del festival, la llegada de Leire Martínez como solista. Si ya deslumbró el pasado año cuando actuó junto a La Oreja de Van Gogh, este año conquistó el puerto coruñés con clásicos como «Jueves», «Rosas» o «Muñeca de trapo». El público la arropó coreando sus nuevos y pegadizos temas como «Mi Nombre», con la que finalizó el concierto, o «Tres Deseos». La gente estaba entregadísima a la cantante, que tuvo el detalle de hablar un poco en gallego entre canción y canción (su marido es de Galicia), y que rompió a llorar de emoción al recibir la sorpresa de un ramo de flores por parte de la organización y con todo el público coreando su nombre en un concierto que seguro que no olvidará.

El cantante sevillano Álvaro de Luna devolvió la energía al recinto con un repertorio festivo y emotivo a partes iguales, con temas como «Portarse mal» o «En tu costado» iluminó el cielo con miles de móviles encendidos, mientras que «Juramento de sal» cerró un concierto que mezcló intensidad y cercanía.

La expectación se disparó con el debut en directo del formato La Reina del Flow. Los actores y cantantes colombianos trasladaron las canciones de la popular serie de Netflix al escenario, provocando la locura de un público entregado. Con «Depredador», «Amor imposible» o «Ser un cantante», los artistas se ganaron a un público que coreaba a viva voz los temas de la serie. El momento más vibrante llegó cuando Juan Palau bajó al foso para cantar entre los fans.

Desde Bélgica aterrizó Kate Ryan, que firmó un repaso vibrante a su repertorio dance de los noventa con éxitos como “Ella elle l’a” o «Désenchantée» que ni la lluvia que asomaba por momentos frenó la fiesta discotequera

Tras ella llegó el turno de Juan Magán, que convirtió el puerto en una macrodiscoteca al aire libre. «Verano azul», «Ella no sigue modas» y «Bailando por ahí» fueron coreadas como himnos colectivos. Ya de madrugada llegaba el cierre del festival con el ritmo del dominicano Henry Méndez, que con sus clásicos «Rayos de sol» y «Noche de estrellas» mantuvieron a miles de personas bailando pese al cansancio acumulado. Agradecer a los Dj’s que amenizaron la espera entre artistas con Codeso, Bluesbel, Adrián Gold, Haze, Toni Seijas, Iván MG y Víctor Rivas entre otros.

Sin duda el Recorda Fest se consolidó con esta tercera edición en el Muelle de Batería llena de éxitos en todos los sentidos.

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