Festival Jaleo 2026

Crónica: @lachicaindiecool

El Festival Jaleo celebró su segunda edición el pasado 11 de abril en el Multiusos Fontes do Sar, colgando el cartel de sold out y dando el pistoletazo de salida a la temporada festivalera en Galicia. La alfombra fucsia a la entrada ya anticipaba una jornada colorida, con personalidad y entidad propia.

La apertura corrió a cargo de De Ninghures, que en apenas 45 minutos dejó claro por qué su trayectoria va en ascenso. Arrancaron con “Feira”, una declaración de intenciones donde tradición y modernidad conviven con naturalidad. Multiinstrumentistas y seguros sobre el escenario, contaron además con el productor Juan de Dios Martín en algunos temas como “Poço”. Hubo espacio para la retranca “Queremos feirón, vimos de facer moitas feiras” y para piezas como “O último baile”, antes de cerrar con un sobrio “En fin, que máis dá”.

Entre cambios de escenario, Señora DJ mantuvo el pulso del público con una selección variada que iba de C. Tangana a Rosalía, pasando por Barry B, bandas gallegas como The Rapants o Fillas de Cassandra, e incluso guiños a divas globales como Taylor Swift.

El relevo del discurso musical  lo tomó Sidonie, trío catalán que nunca falla en directo. Con su último trabajo, “Catalan Graffiti”, íntegramente en catalán, combinaron novedades con clásicos. “El incendio” o “Cedé” marcaron el arranque, seguidos de himnos como “Carreteras infinitas” o “Un día de mierda”. Hubo interacción constante, con Marc Ros bajando al público, momentos a hombros y ese punto de espectáculo que los caracteriza, incluso con Jordi despojándose de la camiseta en un gesto ya habitual. Un show sólido, sin fisuras.

El contrapunto llegó con Ojete Calor, formado por Carlos Areces y Aníbal Gómez. Su propuesta, a medio camino entre el concierto y la performance cómica, funcionó como desahogo colectivo. Ironía, absurdo y crítica ligera en temas como “Agapimú” o “Viejoven”, con estética exagerada , incluidos disfraces, purpurina y un discurso que juega con lo políticamente incorrecto sin perder el tono festivo.

En la recta final, Xoel López presentó adelantos de su próximo disco, “Oniria Popular”. 

Sonaron “Campos de Castilla para siempre” o “Sombras chinas”, junto a clásicos como “Hombre de ninguna parte” o “Tierra”. Hubo dedicatorias, como la de “Lodo”, y cambios de ritmo que llevaron del intimismo a la salsa o el merengue en “Tigre de Bengala”.

Un directo cuidado, con capas sonoras trabajadas y conexión emocional, aunque se percibió la escasez de músicos sobre el escenario.

El cierre más eléctrico lo puso Ultraligera, presentando “Lapsus”, su segundo trabajo. Guitarras con distorsión, actitud y un repertorio que alterna intensidad y momentos más contenidos con la balada “Cuando todo vaya mal”. Con referencias a su paso por Benicàssim y su primera vez en Galicia, el pasado año, en la sala la Fábrica de Chocolate Club, dejaron claro su ADN. El público, entregado en primeras filas y representado por una parte de su club de fans y más contenido hacia las últimas, sostuvo la energía hasta el final con temas como “Europa”, “La basura” y el cierre con “Matanza en el hotel”.

Una segunda edición que consolida al Festival Jaleo como una propuesta fresca y recurrente  dentro del circuito, con identidad propia y una mezcla de estilos que funciona.

Una buena organización , que apuesta por las bandas gallegas como sello de la casa y nacionales. Una parada obligatoria que abre las puertas musicales de la primavera, en un sitio estratégico como cúlmen del camino de Santiago, y un referente cultural en el ámbito y la escena gallega.

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