Lo vivido la pasada noche en el Coliseum de A Coruña fue un auténtico espectáculo lleno de pasión, picardía humorística, lascivia elegante y música a cargo de un auténtico showman que es Rodrigo Cuevas, presentando su excelente nuevo disco «Manual de Belleza». Convirtió el escenario en un auténtico cabaret, pero no el manido cabaret berlinés, sino que el cabaret nuestro, el de las grandes divas y vedettes de la revista de los años 70. Arrancando con la sinuosa “Un Mundo Feliz” convertido en una vedette de blanco con grandes abanicos de plumas con los que nos invitó a entrar en su mundo. Un tocador de camerino sirvió para que se maquillara y preparaba mientras cantaba «BLZA» haciendo aparición el genial cuerpo de bailarinas y bailarines, siempre provocadores como el gran Rodrigo.
Tras «Asturcón» recuperó el folklore arturiano con «Alla Arribita» y «Valse» de su anterior trabajo «Manual de Romería», tomándose como buen astur una sidra bien escanciada. Terminaba así el primer bloque con un vídeo en el que Rodrigo Cuevas anunciaba unas sales de baño con tono humorístico y estilo vintage para dar paso a un segundo bloque más pasional y emotivo comenzando con «Xardineru» para continuar con la perfomance de «El Pañuelín» con Rodrigo buscando un pañuelo rojo que sacaba de cada uno de los bailarines, encontrando en el que buscaba en la boca de uno de ellos.
Uno de los momentos de la noche llegaba con el pasodoble «Sácame a Bailar», acompañado de su instrumentista y cantante asturiana Mapi Quintana con todo el público sacando a bailar a la persona que tenía al lado en un instante de auténtica verbena. Tras la fiesta llegaba la emoción en forma de tristeza con «Rambalín» el homenaje a la figura de Rambal, todo un icono gay de Gijón que fue salvajemente asesinado hace 50 años y que el también asturiano Pablo Und Destruktion le dedicaba los versos «mucho más que un marica, un héroe nacional» en su tema «Gijón». Con unas imágenes de recortes de periódico con la noticia de su muerte terminaba este segunda acto, con un nuevo anuncio de Rodrigo Cuevas, esta vez anunciando un perfume de feromonas para el amarre que hizo reir a carcajadas a su público.
El tercer bloque estaba dedicado al Rodrigo más descarado y deslenguado, esa pantera en la que se transforma en el escenario al ritmo de la electrónica más desatada comenzando con el electro pop ochentero de «La Playa» y continuando con «Veleno» y «Xiringüelo», con el cuerpo de baile haciendo maravillas sobre el escenario que vivió sus momentos más de «perreo» con «Cómo Ye!?» y «Más Animal». Llegábamos al acto final, con un vídeo de una charla entre Rodrigo y Rossi de Palma que dio paso al tema con aire de pasodoble «El Día que Nací Yo». El show llegaba a su final y que mejor que «Una Muerte Ideal» para poner fin a la fiesta, contando con la sorpresa de la aparición de Grande Amore sobre el escenario, quedándose también para el fin de fiesta con «La Fiesta» con la que todo el público se entregó en un after cabaretero y festivo.
Su concierto en A Coruña confirmó que Rodrigo Cuevas ha trascendido la etiqueta de artista de culto para convertirse en un fenómeno popular, con una propuesta que no se limita a reinterpretar el folclore, lo expande y lo proyecta hacia el futuro. Y todo ello como un gran maestro de ceremonias manejando con precisión los tiempos del espectáculo, pasando el humor deslenguado a la emoción pura con total naturalidad y elegancia.













