Rigoberta Bandini, alter ego de la catalana Paula Ribó, regresaba a los escenarios tras un parón de más de dos años que se tomó tras el éxito de su primer disco «Emperatriz» y sobre todo de la canción convertida en todo un himno feminista «Ay mamá». Un tiempo en el que descansó y se encontró consigo misma regresando por todo lo alto con un doble disco «Jesucrista Superstar» acompañada de una gira por grandes recintos del país.
El Coliseum de A Coruña vivió uno de los espectáculos más grandes que pasaron este año por el recinto, con todo un viaje emocional, íntimo y a la vez expansivo ante las más de cinco mil personas que disfrutaron de un concierto 100% POP. Y es que Rigoberta es una artista que se mueve entre la Zahara actual y La Casa Azul, con influencias del pop sesentero y de la canción italiana. Es decir, canciones que entran suave en tu cabeza para explotar dentro con esos estribillos mágicos que no puedes dejar de cantar. Con un gran escenario que parodiaba los programas televisivos retro y con un toque kitsch se presentaba Rigoberta junto con un grupo de seis bailarinas y la banda repartida en ambos lados, en uno la guitarrista y la batería, y en el otro el bajo y los sintetizadores y teclados a cargo de su marido Esteban Navarro.
En línea con su gira promocional, Rigoberta incorporó con fuerza temas de su nuevo disco como las iniciales «C.X.T (Club Xavalas Tristes)», la irresistible «Simpática pero problemática» o «VuelaaAAaa» todas con ese pegadizo pop electrónico cargado de capas melancólicas y reflexivas. Visualmente fue todo un espectáculo, con cambios de vestuario en casi todos los temas y las coreografías y efectos visuales que creaban un momento único.
Hubo momentazos como la interpretación del clásico de Massiel, «El Amor», junto con temas de su anterior disco como «Miami Beach» o «A ver que pasa» entre los que no desentonaban temas del nuevo disco como el primer single «Pamela Anderson». Pasamos de la Rigoberta diva a una Rigoberta cercana, que no se lo pensó dos veces en bajar del escenario y mezclarse con su público mientras invitaba a chupitos al ritmo del tema «Amore, Amore, Amore». Tras un amago de despedida con «Too Many Drugs» hacía aparición con su mega hit «Ay mamá» que puso a todo el Coliseum a saltar al ritmo de ‘No sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas, sin ellas no habría humanidad ni habría belleza‘, convertido ya en todo un himno.
Una emocionada y entragada Rigoberta agradecía al público su presencia y confesaba que aún le cuesta entender que la gente cante las canciones que compone en su casa. El final llegaba con «Buscando un centro de gravedad permanente», todo un homenaje a su admirado Franco Battiato y se despedían finalmente com «Abraxas».
La artista salió de A Coruña triunfando con su propuesta renovadora del pop, siendo dulce, gamberra, divertida y cariñosa, ridiculizando su propuesta sin miedo al ridículo ya que es toda una figura pop. Solo ella es capaz de introducir en una canción frases como ‘estás en bragas viendo a las Kardashian‘ o «In Spain We Say que coño hago’ con tal naturalidad y es que eso es Paula Ribó, sinceridad y naturalidad.













