Parece mentira pero este año el Resurrection Fest celebraba su edición número XX, 20 años ya de historia que lo convirtió en uno de los mayores festivales de metal de toda Europa. La jornada inicial de miércoles, aunque amaneció con lluvia que remitió al mediodía, la iniciábamos con el encarnizado show de los americanos The Signs of the Swarm, cuyo deathcore abrasador provocó los primeros circle pits y walls of death en el Main Stage. Tocaba irse al Ritual Stage en donde los madrileños Psilicon Flesh, con todos los miembros vestidos de blanco como si de una fiesta ibicenca se tratara, demostraron su veteranía en el hardcore con toques thrash con treinta años de carrera en el underground metálico nacional. A la misma hora, en el Chaos Stage, los hardcore punk de Spy ponían a todo el público a saltar y hacer salvajes pogos delante del escenario.
El escenario principal se preparaba para el que fue una de las sorpresas del día con los franceses Novelists, con su metalcore con toques melódico y una espectacular Camille Contreras a la voz con potentes temas como «Smoke Signals» o «Terrorist» con los que se metieron al público en el bolsillo, además de hablar un perfecto español con el público. Tras el concierto de metalcore y nu metal de los fineses Lost Society, otra banda liderada por una voz femenina tocaba en el Main Stage. Se trataba de los queridos ucranianos Jinjer, con Tatiana Shmaylyuk consolidada como una gran frontwoman pasando de los tonos guturales a los melódicos con una gran solvencia. El grupo, que ya estuvo en 2022, demostró una gran evolución tanto técnica como de presencia escénica, marcándose un espectacular concierto con temas como “Vortex” o “I Speak Astronomy”.
De nuevo en el Ritual Stage tocaba el turno del metal más dark y electrónico con los oscuros Skynd, grupo australiano liderados por la voz de su cantante Skynd con un maquillaje siniestro y unas miradas que helaban la sangre. Conocidos por sus temas que tratan de asesinatos, cada uno comenzaba con una intro de una voz que introducía al espectador en el tema. El recinto comenzaba a llenarse y es que llegaba el cabeza de cartel de la jornada, nada menos que Judas Priest, que llegaban al Resurrection con su gira 35 aniversario de uno de los discos que marcó época en el heavy metal «Painkiller». Con el legendario Metal God, Rob Halford a la cabeza, demostró mantener un gran nivel a la voz a sus 73 años, con temas como “Breaking the Law”, “Electric Eye” o el complicado “Painkiller” del que salió airoso con sus potentes agudos. Con Richie Faulkner y Andy Sneap a las guitarras y la base rítmica de Ian Hill al bajo y Scott Travis a la batería, el setlist estuvo basado en el álbum «Painkiller» con un total de siete temas, junto con los clásicos «Hell Bent For Leather» (con la aparición de Halford en su Harley) y temas de su último disco «Invincible Shield». Como dice su tema, «Judas Is Rising», y es que siguen arrasando con su espectáculo lleno de auténtico heavy metal.
De nuevo coincidían en el mismo horario el doom de Pentagram con el icónico Bobby Liebling y Tarja, la que fuera vocalista de la banda de metal sinfónico Nightwish. Nos decantamos por la diva del metal operístico y acertamos de lleno ya que ofreció un show lleno de potencia y emoción, con su inconfundible tono de soprano repaso temas de su carrera en solitario como «I Walk Alone» junto con temas de su anterior grupo Nightwish, «Nemo» y la power «Wishmaster». El escenario principal cerraba con uno de los descubrimientos del festival para muchos, los alemanes Kanonenfiebe, o más bien el proyecto de Noise. Una batalla escénica y sonora basada en la primera guerra mundial, con su black/death metal y sus uniformes de soldados que contrarrestaban con sus letras puramente antibelicistas. Toda una sorpresa que se ganó a nuevos seguidores.
Con esta jornada inaugural, el Resu ha sembrado expectativas altísimas. Riffs milimétricos, voces colosales, historias visuales en el escenario y una audiencia entregada; tres días más prometen ser una travesía inolvidable.
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Jornada del jueves:
El jueves despertó en Viveiro con un sol amable y una brisa fresca perfecta para encarar una nueva jornada de metal y emociones intensas. Comenzaban en el Ritual Stage el grupo de metal industrial procedentes de Villareal, Killus, quienes ofrecieron una experiencia visual impactante con sus maquillajes oscuros y sus potentes ritmos cuya propuesta rompió con lo convencional. Después pudimos disfrutar de la actuación del grupo procedente de Ferrol Keepers en la zona del Boulebard, una banda formada por componentes de entre los 15 y los 22 años, quienes deleitaron a los que pasaban por allí y se quedaban a escuchar sus versiones de temas de artistas como Iron Maiden, Van Halen, Linkin Park o Rage Against The Machine, ademñas de presentar sus potentes nuevos temas compuestos por ellos mismos.
Continuó el festival por derroteros potentísimos con los australianos Northlane con su metalcore cargado de energía y técnica, seguidos de los californianos Death Angel que desplegaron su thrash metal old school sin concesiones. Antes de la llegada del cantante de Rammstein con su proyecto en solitario, Municipal Waste aportó acelerones punk-thrash al ritmo más desenfrenado.
Llegaba uno de los momentos de la jornada con la presencia del alemán Till Lindemann quien llevó al Main Stage su propuesta grandilocuente, grotesca y teatral en el que el rojo lo impregnaba todo. Con temas de metal industrial como «Fat», «Golden Shower» o «Sport Frei» Lindemann no pasó desapercibido con sus expresiva teatralidad y la lascivia hacia las guitarristas y teclista de la banda, llegando a lanzar pescados de verdad al público. El final fue de lo más sorprendente y curioso, con una versión en castellano del tema de Héroes del Silencio «Entre Dos Tierras».
A las 22 horas el público se juntaba en el Ritual Stage para disfrutar por primera vez en el festival de un legendario grupo del rock de Galicia, Heredeiros da Crus, los cuales realizaron un meritorio concierto lleno de fiesta, himnos populares y su irreverencia habitual. A la misma hora en el Desert Stage, El Altar del Holocausto ofrecía su particular homilía con el mejor post rock ante un público que llenaba la explanada del Desert.
Casi sin tiempo llegábamos al escenario principal para paladear otro de los platos fuertes de la jornada y del festival, los norteamericanos Korn, que se sacaron la espina de la cancelación de su concierto en 2022 ofreciendo uno de las grande actuaciones del festival con un concierto con un sonido preciso y brutal, explorando clásicos como «Freak on a Leash» y «Blind» junto con unas espectaculares luces procedentes de cinco torretas que iluminaban el escenario al ritmo de un Jonathan Davis que demostró estar en un buen momento de forma. A la misma hora los Eagles Of Death Metal ofrecían un show de puro rock festivo en el Desert Stage con Jesse Hughes y los suyos con trallazos como «I Only Want You” que hizo bailar a su público de lo lindo. Atrás queda el triste momento que vivieron en el atentado terrorista en la sala Bataclan de París. Y de esta manera acabábamos otra día inolvidable en Viveiro.
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Jornada del viernes:
La jornada del viernes llegaba con la presencia del grupo Falling in Reverse como cabezas de cartel junto con grupos como Tesseract, Angelus Apatrida o las Crucified Barbara. La tarde comenzaba con los conciertos de los madrileños Against The Waves y Prom Kinks en el Ritual y en el Chaos Stage respectívamente. Las bandas niponas Broken By The Scream y Deviloof con su deathcore que sembró el caos absoluto en el Main Stage.
Después del country-punk de los Moonshine Wagon en el Desert Stage, los vigueses Aphonnic fueron sorprendieron gratamente en el escenario principal con su propuesta de metal alternativo cantado en castellano. Con una bandera Palestina cubriendo el fondo del escenario y con una postura en la que indicaron que donaban su caché a una ONG pro Palestina. Los sueco Soen y Tesseract descargaron sus shows antes de la llegada de una apisonadora femenina de hard rock que fue la actuación de las alemanas Crucified Barbara, laas cuales pusieron patas arriba el Ritual Stage con su mezcla de heavy metal, hard rock y rock’n’roll, terminando su épica actuación con una salvaje “Killed by Death» de Motörhead.
Falling In Reverse fue, sin duda, el plato fuerte del día. Una puesta en escena que fusionó rock, hip hop y electrónica, con miles de luces, atmósfera cinematográfica y un show diseñado para enganchar a multitudes en el Main Stage. Los hits fueron cantados por todos, y los momentos de espectáculo visual se sucedieron sin pausa. Fuego en casi todas las canciones y un Ronnie Radke que reclamaba todas las miradas mientras interpretaba «Bad Guy», «Losing My Mind», «The Drug in Me is You» coreadas por sus fans más jóvenes y más abiertos a las bases pregrabada y la electrónica mezclada con el metal. Aún así ofrecieron un show que dejó impactados a jóvenes y mayores.
Acabaríamos la noche con un grupo que es como un reloj suizo, nunca fallan y están siempre perfectamente engranados. Hablamos de nuestra banda más internacional, los thrahers procedentes de Albacete Angelus Apatrida, que despidieron la jornada con su indomable thrash metal que hizo que su público no parara de saltar y realizar numerosos circle pits.
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Jornada del sábado:
Y casi sin darnos cuenta llegamos a la última jornada del Resu, una jornada marcada por la presencia del grupo Slipknot. La tarde comenzaba con las actuaciones de los vascos Our Natural Killer y el punk de los gallegos Archivo Adxunto. En el escenario principal los checos Gutalax hacían de las suyas con su goregrind escatológico, y la peculiar manera de cantar con un sonido similar a un cerdo.
A continuación los Keepers volvían a hacer aparición en el bulevard atrayendo al público que circulaba por esa zona gracias a sus geniales versiones de Offspring o Europe entre otros y la presentación de sus nuevas canciones.
Tras la actuación de los suecos Aviana en el Main Stage con una sólida actuación que mantuvo al público expectante, llegaba una nueva descarga de puro black metal con los canadienses Spectral Wonds que presentaban su cuarto disco “Songs of Blood and Mire”. Con los caracteristicos maquillajes del género y la temible voz gutural de su cantante, el grupo hizo gozar a los seguidores de los sonidos más oscuros, tétricos y salvajes.
Un cambio de actuación debido a problemas legales del grupo Crossfaith (fueron denunciados el día anterior por conductas inadecuadas de su guitarrista con una menor), trajo al escenario principal a los suecos Adept que causaron una grata sensación gracias a su potente a la vez que melódico metalcore. Mientras, en el Desert Stage se pudo disfrutar de una gran jornada en la que destacaron el stoner experimental de los noruegos Slomosa y, sobre todo, unos inmensos Russian Circles que demostraron ser una de las mejores bandas actuales de post rock metal instrumental.
Y llegaba el momento más esperado por todos, casi no cabía ni un alfiler entre en Main Stage y el Ritual Stage, y es que los reyes del metal extremo y alternativo, Slipknot, hacían aparición en el escenario principal. Los de Iowa venían con su gira 25 aniversario de su disco debut y ofrecieron un concierto que fue todo un terremoto emocional y sonoro. Con un enérgico Corey Taylor como maestro de ceremonias iniciaron con «(sic)» y la locura no se detuvo ni un solo segundo con una banda superando todas las expectativas, en la que faltaba por motivos personales Shawn Crahan pero que traía como novedad a Eloy Casagrande a la batería, toda una bestia de las baquetas que dirigió el ritmo endiablado de la sección de percusión. Tema tras tema no paraban de sonar hits como “Wait and Bleed”, “Surfacing” o «Psychosocial», junto con los coreados «The Devil in I» y «Duality», finalizando el show con el tridente formado por «Spit It Out», Surfacing» y «Scissors». Aunque ya estuvieron en el festival hace dos años, este concierto fue especial, con sus trajes y máscaras habituales y una energía nunca antes vista.
Y así llegábamos al momento de la despedida (aunque todavía quedaban grupos por actuar) con el habitual y espectacular show de fuegos artificiales y de fuego y efectos audiovisuales en el escenario que despedían esta edición número veinte y anunciaba las fechas que ya estamos deseando que lleguen, 1, 2, 3 y 4 de julio del 2026.












