Escrito: @lachicaindiecool
La artista madrileña Elena Villa Navas conocida artísticamente como Ede llegó a tierras ferrolanas, al festival Meninas de Canido acompañada de su banda para compartir su universo musical y presentar su nuevo álbum Fieralinda, un díptico en el que las dos partes: salvaje e íntima se complementan.
Un directo que se extendió durante aproximadamente una hora y lo que prometía ser un concierto más dentro de la programación del evento, se convirtió en una experiencia envolvente.
La artista supo hilvanar pasado y presente, viajando desde los orígenes de su discografía: con canciones de su primer álbum debut Lucero, en el que fusiona en perfecto equilibrio el folclore con la electrónica y temas como “Caballo ganador” aludiendo a la vorágine de la industria musical.
No faltaron las referencias poéticas como “Gansos salvajes” de Mary Oliver:
No tienes que ser buena
Solo tienes que dejar que ese delicado animal
que es tu cuerpo ame lo que ama
Uno de los momentos más especiales fue la interpretación de «Mirlo Pardo», ofrecida como una primicia de Fieralinda, en un ambiente de complicidad y expectación.
Llegaría la parte más intimista ,en solitario acompañada de su piano, con la interpretación de su tema “Tranquila y “Quemas” que interpretaba junto a Xoel López cuando giraba con su banda.
Uno de los clímax del concierto llegó cuando Ede y su banda bajaron del escenario para acercarse al público y cantar a capella, invocando el espíritu del folclore popular bajo el lema “Hay que juntarse, cantar, golpear y juntar nuestros cuerpos”, dijo, encendiendo una chispa de comunión colectiva que traspasó los límites del escenario.
Con una emotiva versión de “La jardinera”, de la folclorista chilena Violeta Parra, acompañada por percusión corporal y un coro de voces que evocó las raíces más profundas de la música popular latinoamericana.
En contraste, con “La Vereda”, segunda canción destacada de Fieralinda, que llevó al público al baile, cerrando el círculo entre lo emocional y lo físico.
Ede no quiso despedirse sin dar las gracias a su crew, subrayando la importancia de apoyar a los artistas acudiendo a sus conciertos y comprando merchandising. Un gesto de conciencia que refuerza su honestidad artística.
El concierto fue una muestra perfecta de su evolución: desde los silencios íntimos al rugido colectivo, del piano solitario al folclore compartido. Una artista ecléctica, libre, que no teme mezclar, baile y tradición, con intimidad e intensidad y que deja claro que está llamada a ocupar un lugar destacado en el panorama musical español.















