Por @pglivemusic
El OurenSound 2026 volvió a convertir San Cibrao das Viñas en uno de los epicentros musicales de Galicia durante el fin de semana del 22 y 23 de mayo. Dos jornadas marcadas por el buen ambiente, un cartel intergeneracional y una mezcla de nostalgia, presente y futuro del panorama indie y alternativo nacional.
La edición de este año reunió a artistas consolidados, bandas emergentes y nombres que atraviesan uno de los mejores momentos de sus carreras, en un festival que volvió a demostrar su capacidad para combinar grandes reclamos con propuestas frescas.
El viernes arrancó con la actuación de Carlos Ares, encargado de abrir el festival. El peregrino, cada vez más habitual en los grandes carteles nacionales, confirmó el crecimiento que está experimentando en los últimos años y dejó claro por qué se está consolidando como uno de los nombres más reclamados del circuito festivalero.
La jornada continuó con Love of Lesbian, protagonistas de uno de los conciertos más esperados del festival. La banda catalana afronta una pausa indefinida y su paso por San Cibrao das Viñas tuvo un sabor especialmente emotivo. El concierto estuvo marcado por un parón provocado por las intensas lluvias que azotaron la comarca durante media hora. Una vez volvió la calma, y entre himnos generacionales como 1999, Incendios de nieve o La hermandad, sumados a una puesta en escena muy celebrada por el público, el grupo acabó firmando una actuación cargada de simbolismo en uno de sus últimos conciertos antes de detener su actividad.
Uno de los momentos más especiales del viernes llegó con Iván Ferreiro. El gallego llevó al OurenSound su gira Hoy x ayer, un viaje emocional por muchas de las canciones que marcaron la trayectoria de Los Piratas, como Mi coco, Fecha de caducidad o Jugar con los coches. El concierto se convirtió en un ejercicio de memoria colectiva, con un público entregado a clásicos que siguen manteniendo intacta su fuerza con el paso del tiempo.
El cierre de la jornada quedó en manos de Alcalá Norte, una de las bandas jóvenes con mayor proyección del momento. El grupo presentó varios temas de su segundo disco y, bajo la lluvia, conectó rápidamente con el público gracias a canciones como La vida cañón o Calle Elfo, temas muy coreados de una formación que no deja de crecer dentro de la escena alternativa.
El sábado mantuvo el nivel con una segunda jornada marcada por la variedad estilística y la energía sobre el escenario. La música arrancó con uno de los momentos más nostálgicos del festival: Mikel Erentxun y la reunión de Duncan Dhu. El repertorio estuvo centrado principalmente en las canciones históricas de la banda donostiarra, despertando la emoción de varias generaciones que corearon temas convertidos ya en clásicos del pop español.
Después, Marlon consiguió conectar rápidamente con el público desde los primeros temas. La banda asturiana mostró un directo enérgico y cercano, combinando sus canciones más conocidas con nuevos temas en un concierto dinámico y muy coreado. Su actuación sirvió para terminar de caldear el ambiente de cara a una de las jornadas más potentes del festival.
Llegó entonces el turno de La M.O.D.A. (La Maravillosa Orquesta del Alcohol), uno de los grandes nombres del cartel. La banda burgalesa presentó los temas de su último trabajo, San Felices, combinados con otros himnos de su discografía anterior. Su concierto fue uno de los más intensos y celebrados de la jornada. Como anécdota, el grupo subió al escenario a uno de sus mayores seguidores, Jacobo Brea, un niño que les sigue desde hace años y que no se pierde ninguno de sus conciertos. La canción elegida por Jacobo fue Los lobos, su favorita. Acabó siendo una de las personas más aclamadas del fin de semana.
Otro de los momentos más esperados del día fue la actuación de Siloé, que llegó a Ourense para defender sobre el escenario su disco Terrorismo emocional. El grupo volvió a demostrar su capacidad para mezclar electrónica, folk y pop emocional en un directo de más de hora y cuarto que conectó con un público de todas las edades.
El broche final lo pusieron Niña Polaca, que aterrizó en Ourense para presentar su nuevo trabajo, ¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?, reafirmando el gran momento creativo y de popularidad que atraviesa la banda madrileña. Su concierto, poderoso y muy coreado, sirvió como cierre perfecto para una edición que volvió a dejar una gran respuesta de público y ambiente.
Con una programación equilibrada entre artistas consagrados y nuevas propuestas, el OurenSound reafirma su crecimiento dentro del circuito de festivales gallegos y deja claro que San Cibrao das Viñas ya tiene una cita marcada en rojo en el calendario musical de cada primavera.















