Llergo en A Coruña

Crónica: @lachicaindiecool

María José Llergo conquistó el Teatro Colón en la noche del 2 de julio, dentro del ciclo Noites do Porto, con un concierto de una hora y cuarto en el que presentó su nuevo álbum, “El juego”. La artista ofreció un espectáculo que confirmó su capacidad para moverse con naturalidad entre la tradición flamenca y los sonidos electrónicos, siempre con una personalidad muy marcada.

Su imagen sobre el escenario recordaba por momentos a un punto intermedio entre la Mala Rodríguez y Nita (Fuel Fandango): una estética de inspiración gitana contemporánea, con un llamativo corsé de cuero y botas camperas. El escenario, completamente decorado con claveles, reforzaba ese universo visual que también trasladó al público al ir entregando algunas flores durante la actuación.

Acompañada únicamente por Mario Coloma (piano, teclado y sintetizadores) y Carlos Sosa (percusión y samplers), el formato de trío permitió que la voz de Llergo fuese el gran eje de un concierto en el que la emoción estuvo siempre presente. La cantante se mostró agradecida y emocionada con el público pese a los problemas técnicos que aparecieron antes del concierto.

Quienes la habían visto el pasado año en su primer concierto en A Coruña, celebrado en formato acústico en un restaurante, pudieron comprobar la evolución de una propuesta que ahora suena mucho más ambiciosa. Sin perder los aires de su tierra, la artista construyó un viaje musical donde el flamenco convivió con la electrónica, los acordes atonales evocaron sonoridades cercanas a la música arábiga, los zapateados dialogaron con bases grabadas y, por momentos, el escenario pareció transformarse en una auténtica rave electrónica.

El setlist compuesto por 16 canciones, recorrió diferentes paisajes sonoros. Desde los aires de bulería cordobesa hasta una sugerente bachata mora, fueron apareciendo temas como “Otros besos y “Mala mía”, antes de recordar que aprendió a cantar gracias a su abuelo, una figura muy presente a lo largo del concierto. Tampoco faltó el mensaje para l@s soñadores antes de interpretar Aprendiendo a volar.

En “Agua Negra” exploró una fusión con matices japoneses alrededor del desamor. Uno de los momentos más especiales llegó con “Mediterráneo”, en una versión acústica apoyada al piano y una interpretación que transitó entre lo lírico y el flamenco, rematada con un laleo final que el público acompañó con palmas y taconeo, una auténtica y cuidada performance.

La recta final dejó otro instante de enorme intensidad con “Ultrabelleza”, interpretada a capella que fue pedida por una voz anónima desde el público y Bien de amores, donde volvió a aparecer el recuerdo de su abuelo a través de la voz.

El público respondió con una gran ovación final, completamente en pie, poniendo el broche a una actuación que confirmó el buen momento artístico de María José Llergo y la riqueza de una propuesta en la que tradición e innovación conviven con absoluta naturalidad.

Una auténtica revelación artística y una riqueza en matices vocales y amplia tesitura protagonizada por una gran humanidad, la de una pequeña pero gran artista.