Crónica: @lachicaindiecool
El pasado viernes 13 de febrero, la sala La Fábrica de Chocolate Club de Vigo acogió el directo de DELACUEVA, llegados desde Zaragoza con una energía incombustible dentro de su gira nacional “No me llames artista”. Durante una hora intensa y sin apenas respiro, la banda desplegó frescura, cercanía y un contagioso buen rollo que terminó por conquistar al público presente de diferentes partes de Galicia.
Desde los primeros compases quedó claro que no venían a cumplir expediente. Temas como “Amor a la deriva”, “Triple salto mortal” y “Cuando más te necesitaba” sonaron con fuerza, coreados y defendidos con garra por Manu, frontman del grupo, que se mostró cercano y espontáneo durante toda la noche.
“Encantados de estar aquí tocaremos todos los temas del primer trabajo” dejando ver esa mezcla de vértigo e ilusión que acompaña a las bandas emergentes cuando salen a la carretera. Tampoco faltó el humor: “La gente guay es la que está del grifo de whisky para adelante”, bromeó, arrancando risas y complicidad entre el público.
El repertorio avanzó con canciones como “Estoy jodido” y “Soy un puto criminal”, cargadas de actitud y riffs contundentes. La banda no olvidó agradecer a quienes hacen posible cada concierto: “Gracias a Nacho, nuestro técnico de sonido; al staff y a los camareros”. Y, sobre todo, al público: “Para que podamos estar aquí haciendo música y venir desde Zaragoza hace falta que el público invierta tiempo y dinero. Gracias a los que confiáis en las bandas pequeñas”. Un recordatorio sincero, ya que la música en directo se sostiene sobre esa conexión mutua.
Uno de los momentos más especiales llegó en formato acústico, cuando Manu bajó entre el público para interpretar “Y ahora no”, bajando el ritmo y creando un clima íntimo en el que las canciones, como él mismo dijo, “se convierten en magia”. También sonaron “Premio a mejor guión original” y “Partido en 2”, esta última acompañada por las palmas del público reforzando esa sensación de comunión colectiva.
A medida que los riffs guitarreros se volvían más intensos, se intuía el final. “Lo siento, no tengo más canciones”, decía Manu entre sonrisas, antes de encarar la recta final con “Así bailaban los muertos” y “Me pareció ver un lindo gatito”. El mensaje quedó claro: no tenerle miedo a vivir, lanzarse, sentir y compartir.
Una hora que supo a más, pero que confirmó que DELACUEVA no necesita que los llamen artistas: les basta con subirse al escenario, tocar con honestidad y convertir una noche cualquiera en Vigo en una pequeña celebración de música y verdad.













