Crónica: @lachicaindiecool
Dos días sold out en la mítica sala Capitol y primer concierto en Galicia bajo la organización de Beatout Xtra junto a Son Estrella Galicia.
Durante una hora intensa, el artista presentó su universo Daisy, un álbum que se mueve entre los ritmos electrónicos, los guiños del 2000, pero también hay cabida para temas íntimos en los que Rusowsky abrazó la guitarra y el teclado.
Con una banda de cinco instrumentistas, teclado, guitarra, congas, sintetizadores y batería que arrancó el show con pelucas y a ritmo de bossa. “Hace dos años uno de los conciertos más paganos que vivimos por tierras gallegas”, soltó entre risas, conectando pasado y presente en una Capitol a reventar.
El viaje sonoro fue una montaña rusa entre beats electrónicos, solos de guitarra, guiños a la bachata, con visuales potentes y cambios de ritmo constantes.
Sintetizadores juguetones, imágenes random en pantalla y momentos íntimos que bajaban las pulsaciones antes de volver a explotar. Sonaron “Altagama”, “BBY Romeo”, “Gata”, “Malibu” y una recta final épica con “Valentino”, que desató un pogo masivo.
Hubo espacio para proyectar imágenes de Rusowsky con su crew bajo el nombre de Rusia-idk sello discográfico que apuesta por las tendencias más innovadoras en el plano musical, para la estética “James family” (sí, el gorila de portada presente en su álbum Daisy) y para ese falsete marca de la casa que flota entre el trap y lo emocional.
Rusowsky juega con las dinámicas como quien cambia de filtro en Instagram y no deja opción a despistarte, ni a dejar de moverte.
Lo más potente fue el público: una nueva generación que apenas bebe, pero que cantan cada tema como si les fuera la vida en ello. Pequeños grupos coreando al unísono hasta formar una comunidad gigante embebida de cierto romanticismo digital. Una nueva forma de vivir el concierto, donde hay menos postureo y más conexión. Capitol llena, artista entregado y una generación que entiende la música como punto de encuentro.













