Crónica: @lachicaindiecool
Los cartageneros Arde Bogotá, abrieron su gira Europea eligiendo las ciudades portuguesas de Lisboa y Oporto, y demostraron que son unas auténticas estrellas del rock.
En cuanto a su música, han crecido descomunalmente y ampliado su registro, experimentando nuevas sonoridades, acompañados de una nueva estética, moderna y hacia una tendencia anglosajona, anunciando a través de estos cambios, que estamos ante una nueva era.
Su repertorio en Super Bock Arena, no dejó atrás clásicos, como “Los perros”, “A lo oscuro” o “Millennial”, y un público enloquecido y entregado coreó sus himnos al ritmo de “Qué vida tan dura”.
A pesar de que en los primeros momentos, el sonido de los instrumentos superó un poco la voz de Antonio, en los siguientes temas, se reacondicionó y pudimos disfrutar de una buena calidad sonora.
A la expectativa de cuantos temas nuevos tocarían, no faltó el bam bam rockero de
“Instrucciones”, y los recitados poéticos de Antonio bajo unas cuidadas y milimétricas intros instrumentales, donde cada músico tuvo su espacio y protagonismo, en un show sostenido por unas visuales grandiosas y una puesta en escena tan elegante como contundente.
“Es un sueño y un privilegio estar aquí. Moito obrigado”, lanzó Antonio García en la segunda noche portuguesa de la banda.
Entre los nuevos temas “Asidero” y “El club de la gente sola” más cercanos a la balada y con unos riffs más clásicos, pero fueron recibidos con el entusiasmo del público presente, encajándolos en el nuevo repertorio de manera natural.
Uno de los momentos épicos de la noche fue la interpretación de “La Torre Picasso”haciendo alusión a la precariedad del futuro incierto y a los grandes mausoleos que conforman nuestras ciudades.
La recta final fue un golpe directo al pecho: “Cowboys de la A3”, “Escorpio y Sagitario”, “La salvación”, “Antiaéreo” y “Cariño” confirmaron el momento arrollador del grupo murciano.
Incluso hubo espacio para un “Exoplaneta” acústico y un emotivo guiño final a Nino Bravo.
“Nos conocen vulgarmente por Virtud y Castigo”, bromearon antes de despedirse tras recordar que 23 personas de la crew habían cruzado Portugal en autobús para hacer posible una noche tan intensa como luminosa.
Antonio, Pepe, José Mercader y Dani junto al quinto miembro Pedro, demostraron actitud, fuerza y valentía, se comieron literalmente el escenario ,combinando letras afiladas con un lenguaje poético y metafórico seña de identidad de su vocalista y una teatralidad a la altura de cualquier banda internacional.
Han traspasado fronteras, construyendo un estilo propio pero reinventándose a cada paso y convirtiendo algunos de sus temas en auténticos himnos generacionales.














