Crónica: @lachicaindiecool
Ángel Stanich llegó al Teatro Principal de Ourense con su banda para presentar “Por la hierba”, su cuarto largo y nuevo álbum, en un concierto de unas dos horas y 17 temas que confirmó una etapa más introspectiva, pero igual de inquieta en lo sonoro. El trovador cántabro se permitió incluso el juego escénico de presentarse como Rodrigo Cortés (por una noche) cineasta orensano reforzando ese cruce constante entre música y cine que atraviesa su obra.
La banda formada por Luis García a la guitarra eléctrica, Álex Izquierdo al bajo y coros, Lete G. Moreno a la batería, Javi Rylen en teclados y sintetizadores, con Roi Rodríguez al mando del sonido y Stanich, al frente, ejerció de narrador y conductor del viaje. Todos ataviados con monos de mecánico, guiño claro a la portada del nuevo disco, ilustrada por Iñigo Sesma: un Nissan Primera devorando kilómetros por la A-2.
“Por la hierba” es un álbum donde predomina la experimentación sonora y vocal, con canciones que se mueven entre el surrealismo marca de la casa, el country, synth-pop y el folk, sin perder la ironía ni las referencias cruzadas.
En las letras asoman nombres como Morgan Freeman, Thelma y Louise o Buñuel, y ecos musicales que van de Radio Futura, Violeta Parra , Juan Luis Guerra, pasando por Alcalá Norte.
El concierto arrancó con mensaje político claro: “Free Palestina”, al que el público respondió con un “Altri non”. A partir de ahí, el repertorio fue desplegándose con naturalidad. “Os traigo amor” abrió camino, seguida de “La casa negra”, un blues de letra irónica bien sostenido por la base rítmica. “Súper gris” bajó pulsaciones, tempo lento y voz doblada, antes de un guiño inicial a Pink Floyd “Another Brick in the Wall” sirvió como introducción para “Un día épico”, presentada con un desarrollo instrumental improvisado que reafirmó a la banda como un bloque de rock sólido.
En “Le Tour ’95” (última victoria de Induráin) aparecieron los riffs guitarreros, saltos y las muecas y miradas inconfundibles de un Stanich más vivo que nunca, seguidos de “He ido más allá”. “La valla” funcionó casi como una balada mientras Stanich bromeaba: si el clima acompañara, aquello se llamaría “Por si nieva”, con cadenas incluidas.
Uno de los puntos fuertes llegó con “Carretera o trueno”, uno de los temas más largos del disco. Más roquero, con aires ochenteros, repleto de capas y referencias: a Lamine Yamal, Ilia Topuria , Romeo y Julieta o Lorca, con un cameo de Abraham Boba y una fantástica colaboración junto a Annie B Sweet. Después llegaron “Rey idiota” y “Poquita fe”, esta última cargada de reverbs, juguetona y bailable, con guiños a la serie homónima.
Un interludio instrumental, tranquilo e introspectivo, dominado por los sintetizadores, sirvió para presentar a la banda y agradecer a la crew del Teatro Principal, a Bea Sanz y, en clave local, un repetido gracias al público gallego.
No podía faltar en el setlist, “Galicia calidade” que levantó a todo el teatro, “Carbura” fue coreada como el hit que es, y los bises terminaron de cerrar el círculo con cuatro temas.
Ya como mecánico que se sale de la carretera, Stanich interpretó “Por la hierba”, tema homónimo del disco, seguido de “Nazario”. El cierre llegó con el teatro en pie: “Escupe fuego”, con armónica incluida, y el caos final de “Mátame camión”, entre distorsiones guitarreras y contrastes de luces, como homenaje a José Luis Cuerda.
Un concierto que confirmó que Stanich sigue avanzando por su propia carretera, con una increíble evolución en sonoridad, arreglos y armonías, presente a través del gran colorido instrumental que aporta la Stanich Band y los innumerables guiños literarios, cinematográficos y musicales incluidos en este nuevo álbum que dará mucho que hablar y girará por numerosas ciudades y festivales en este 2026.













