Crónicas sala Radar Vigo

Crónica: Sergio Abreu

El pasado jueves 12 de la mano de SON Estrella Galicia, la prometedora banda Been Stellar desembarcó su recatado encanto neoyorquino en los Radar Estudios de Vigo, actuando ante un público pletórico y ofreciendo un set de sonido potente que consolidó su creciente reputación como uno de los nombres más prometedores de la escena indie rock contemporánea.

Con el local a rebosar, el cuarteto neoyorquino mostró ser el mejor pegamento para melodías pegadizas convirtiendo la sala en una auténtica catedral del ruido tornando la sacro atmósfera a altas cotas de energía sonora y oficiando una ceremonia de alboroto a recordar.

Puntuales y algo tímidos, la banda salió a escena a eso de las 21:30 con una sala casi llena, pero sin la actitud desesperada de los fanáticos que mantienen el cuerpo rígido en tensión en un mood pasivo agresivo, el concierto fue sucediéndose con un set que encajaba con el ligero movimiento ladeado de todos los que estábamos allí.

La confianza plena de la banda se refleja aún mucho más en vivo, donde cada miembro disfruta claramente ejecutando sus propias canciones sintiendo la música desde las entrañas y derrochando todo en un repertorio que incluyó tanto canciones nuevas como composiciones antiguas, destacando especialmente los tracks de su reciente álbum debut Scream from New York, NY. Un elepé que presenta una increíble selección de cuerdas ásperas y baterías potentes que se combinan para crear un sonido rock vanguardista con reminiscencias a los flujos sonoros de los años 90.

Escureciéndose parcialmente en su propio esqueleto y con un muro sonoro cimentado por grupos de guitarras impecables sonó Start Again. Agregando una maravillosa dosis de claridad al set el grupo contnuó con una apasionada interpretación de Passing Judgment haciendo mover al unísono las cabezas y los pies del personal para acto seguido proseguir la actuación con el recién estrenado corte Breakway conservando todos los elementos cálidos y difusos de su sonido y azucarándose en su propia nebulosa. Tras el éxtasis inmediato de los temas Manhatan Youth y Pumpkin la banda interpretó una nueva pieza a estrenar en su catálogo titulada Always alcanzando punto álgido y cautivador dándole un sentimiento de profundidad introspectiva a la actuación.

El pegadizo ritmo de batería de la canción Takedown se integró a la perfección con la voz principal del vocalista Sam Slocum, entrecortada y melódica refejando un momento de ligereza en el bolo maridando a la perfección con el sonido shoegaze ensoñador de la banda. All In One encajó en el set como cuchillo en mantequilla tras unos coros cautvadores que orientaron la velada a un sentmiento algo más profundo. La pandereta hizo su aparición final en una Kids 1995 que cumplió su servicio a la causa portando un ritmo nítido a la mezcla.

El setlist concluyó con broche de oro, con Slocum cantando a todo pulmón los versos del tema I Have The Answer, canción con aroma a créditos finales que se exhibió en clímax instrumentales y en unos pasajes sonoros tan poderosos como atmosféricos cerrando la noche dando un recordatorio vital de la sonoridad y la estética grunge desenfadada de la escena musical neoyorquina de hace casi dos décadas.