Arde Bogotá lo ha vuelto a hacer. Si con su primer disco “La Noche” se convirtieron en una promesa del indie y con “Cowboys de la A3” se consolidaron como uno de los grandes grupos de rock del país, con Manufacturas del Club de la Gente Sola no solo se consolidan, si no que se superan con una colección de once temas grandilocuentes en los que no sobra ni un solo segundo y que quedará marcado como uno de los mejores discos de los últimos y no tan últimos años.
Un disco que se puede considerar conceptual alrededor de los sentimientos de la soledad y de un frío corazón de estaño que al final termina por latir. Se nota, y mucho, la producción de un grande como Joe Chiccarelli que consiguió sacar lo mejor de Antonio García, Dani Sánchez, Pepe Esteban y Jota Mercader en su estancia en Los Ángeles. El disco comienza sin concesiones, con el rock crudo de “Instrucciones” en el que comienzan a construir ese corazón de estaño.
Unas palmas flamencas introducen a “El Tesoro” tema que parece seguir desde lejos cierto aire flamenco y que explota en un estribillo épico que solo ellos saben hacer. “Judas” transcurre sobre un estribillo más pop con una trompeta fronteriza que se introduce a mitad de la canción. La soledad buscada aparece en “Antifiesta”, alquilando una limusina y cerrando una discoteca para uno solo, con una brillante alusión a The National y un estribillo que será una fiesta en directo.
Llega la necesidad de encontrar algo que haga latir ese corazón convertido en una armadura y con “Olivos” aparece una sensación que da algo de luz. Uno de los temas más importantes del disco, con una melodía que eriza la piel, iniciando con una parte lenta que culmina con una magistral segunda parte llena de poder en la que clama que a los olivos miserables vendrá la primavera a abrazarles. Todo un compendio de lírica y música de un altísimo nivel.
Regresamos al pulso del rock más machacón con “Sr. Herrero” en la que vuelven a querer blindar el corazón para evitar el sufrimiento del amor. La batería de Jota aparece en el inicio de “Hervidero”, sumándose otra capa con un riff de bajo al que termina uniéndose la guitarra en un tema donde el rock late caliente y un estribillo con falsete da un cierto aire de glam rock.
Y llegamos a “…Bigger Splash”, el primer tema que se conoció del disco y que se puede considerar como “La Salvación” de este trabajo. Un tema con un aire de balada épica de la que llenará los conciertos de brazos al aire cantando a pleno pulmón su melódico estribillo.
El ritmo funk conduce “El Club de la Gente Sola”, un club con plaza para las personas rotas despojadas del inicial corazón acorazado que no siente ni sufre. Y esas personas rotas necesitan un buen “Asidero” en el que agarrarse para evitar la caída. El tema es un melódico medio tiempo con un gran trabajo vocal de Antonio que en este disco tiene una voz más cálida y que es capaz de transmitir más emociones.
Y por fin, después de tanto dolor y vaivenes emocionales, el corazón vuelve a latir con la llegada de la primavera y las margaritas. En “Sacude” ya no hay dolor, ese corazón comienza a latir y a sentir. Una canción y un disco que hace honor a la cultura del país finalizando con unos coros flamencos llenos de sentimiento.
Estamos ante una verdadera joya, un disco que pide ser escuchado una y otra vez y que con cada escucha te produce nuevos sentimientos. De hecho sí realizará la crónica mañana después de otra escucha seguro que sería distinta, y así con cada nueva escucha. Arde Bogotá ya traspasó fronteras con su anterior disco y ahora tenemos claro que es un grupo que va a devolver el rock nacional a los grandes estadios y con un futuro en el que no se ve hasta dónde serán capaces de llegar estos cuatro chicos de Cartagena.















