Andres Suarez en Ferrol

Andrés Suárez volvió a casa y Ferrol respondió como se responde a los regresos importantes, con emoción, silencio atento cuando el concierto lo requería y con una gran ovación al recibirlo y al despedirlo. El Auditorio de Ferrol, esperemos que próximamente sea llamado Álvaro Lamas, acogió este 29 de mayo dentro del ciclo musical «Maresía», una de esas noches que se convertirse en algo más íntimo, casi confesional. No era solamente la presentación de “Lúa”, el nuevo trabajo del cantautor ferrolano. Era también el reencuentro de un artista con su ciudad después de uno de los periodos más complejos de su vida personal y creativa.

El escenario se oscureció y comenzó a sonar un tema de Robe Iniesta, tras el cual una voz en off dedicó el concierto el genio de Plasencia. Andrés Suárez hizo aparición con una camiseta del propio Robe y comenzó con la confesional «Durmiendo como mi enemiga», tema que también abre su nuevo disco «Lúa», seguida de los temas en el orden del disco «Seríamos Reyes» o «Jacaranda».

La puesta en escena apostó por la sobriedad. Sin artificios innecesarios, con una iluminación tenue y su «bandón» perfectamente ensamblado alrededor de las canciones. Todo giró en torno a la voz, la palabra y la emoción, lugar donde Andrés Suárez sigue siendo uno de los artistas más honestos del panorama estatal.

Entre tema y tema, el músico ferrolano dio rienda suelta a su labia, confesando que en 2024 vivió los peores momentos de su vida a causa de una depresión. De ahí nacieron muchos de los temas del nuevo disco, aunque antes de su publicación de enamoró de una chica mexicana, relación que no llegó a buen puerto pero a la que le deseó mucha suerte en la vida dedicándole la bachata «C». Llegó uno de los momentos más emotivos para Andrés con «Todavía puedo oirte», tema dedicado a uno de sus mejores amigos que cayó en el mundo de las drogas y se suicidó de una sobredosis, recordando que Ferrol fue una de las ciudades gallegas más castigadas por la droga.

Luego llegó un repaso a sus temas más antiguos coreados con fuerza por el público como en «Hay Algo Más», «Puntos Cardinales» o «Ahí va la niña». Musicalmente, la banda sostuvo el concierto con enorme elegancia, sin excesos, con los arreglos creciendo cuando la canción lo necesitaba y desaparecían cuando tocaba dejar a Andrés solo con la guitarra y la voz. Especialmente destacable fue el trabajo de las cuerdas y los teclados, aportando profundidad sin robar protagonismo a unas composiciones que funcionan precisamente por su desnudez emocional.

Hubo otro momento emotivo cuando Andrés llamó al escenario a su gran amigo Carlos «Mos», solicitando a los gobernantes de Ferrol que saquen un poco de su tiempo para ponerle al Auditorio el solicitado nombre de Álvaro Lamas, en genio ferrolano del pedal steel que falleció recientemente y que era considerado como uno de los mejores del mundo con su instrumento, grabando para artistas como Los Secretos, Joaquín Sabina o Los Limones. Además presentaron al que puede ser su sucesor, el tambien ferrolano Pablo Leira, interpretando los tres el tema de Los Secretos «La calle del olvido».

El tramo final del concierto terminó de redondear una noche muy especial, Ferrol se puso definitivamente en pie mientras el cantautor repasaba sus temas más enérgicos como «Naútico», «320 Días», «Despiértame» o «No saben de ti». Las luces se encendieron, dejando la impresión de haber vivido uno de los conciertos más sinceros de Andrés Suárez, con un directo sin necesidad de grandes golpes de efecto, sostenido únicamente por canciones bien escritas, emoción verdadera y una conexión absoluta con el público.

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