Viva Suecia en A Coruña

La banda murciana Viva Suecia aterrizó la pasado noche en el Coliseum de A Coruña demostrando que están en el mejor momento de su carrera, con un inolvidable concierto de los que se viven a la vez que se disfrutan. Un concierto épico, de los que te dejan marcado y recurres a los recuerdos para sanarte.

Abrieron la noche el grupo de origen mexicano Enjambre, con una trayectoria de 20 años y ocho discos en estudio, sirvieron para calentar el ambiente del público que comenzaba a llenar el recinto. Con un estilo de indie rock latino, con toques de Babasónicos o Café Tacvba, con temas como «Impacto», «Vida en el Espejo» o «Dulce Soledad».

A las 21:30, cuando las luces del recinto se apagaron, se podía notar la expectación de un público que explosionó con la entrada de los músicos al escenario. Miles de personas aguardaban la salida de una banda que se ha convertido en uno de los nombres más sólidos del panorama nacional. El Coliseum, con un ambiente expectante desde la apertura de puertas, se convirtió en cuestión de segundos en una marea de voces.

La introducción atmosférica marcó el inicio de un viaje emocional que arrancó con «Dolor y Gloria», una apertura que ya se ha convertido en el punto de partida habitual de esta gira y que funciona como una declaración de intenciones, intensidad, épica y emoción sin filtros. Desde ese momento, quedó claro que no habría tregua.

El directo de Viva Suecia ha crecido en dimensión, pero no ha perdido cercanía. La banda, acompañada por una formación ampliada con coros, vientos y percusiones, logró dotar a las canciones de una nueva profundidad sonora sin sacrificar la crudeza que siempre ha definido su identidad. El resultado fue un sonido contundente y envolvente, capaz de llenar el recinto sin perder la emoción de cada verso, con una banda compenetrada como siempre con Rafa Val como frontman lleno de magnetismo, un eléctrico Jess Fabric al bajo y más en segundo plano la genial guitarra de Alberto Cantúa y el motor de Fernando Campillo a la batería.

El público gallego respondió desde el primer minuto. «La voz del presidente» y «A dónde ir» encendieron el Coliseum, mientras que «Bien por ti» y «Hablar de nada» cantada a dúo con Hoonine y acabando Rafa cantando los últimos versos en gallego y gritando un ‘Viva Galicia, Viva Rosalía De Castro y Viva el Dépor, reforzaron esa conexión que Viva Suecia ha construido con su audiencia a lo largo de los años.

Uno de los momentos más emotivos llegó con «Deja encendida una luz», cuando miles de móviles iluminaron el recinto creando una imagen que transformó el Coliseum en un cielo improvisado. Al igual que con la emocionante «Melancolía» con Rafa al teclado acompañado por las dos coristas que hicieron alarde de sus enormes voces.

Un Rafa Val emocionado en varios momentos se mostró contento de estar en Galicia, uno de los lugares en los que más veces tocaron, contando que el guitarrista Alberto Cantúa nació en Galicia para que dijera unas palabras al público. ‘Me siento gallego y murciano‘ dijo Alberto al dirigirse al publico comentando que sus padres siempre dicen que fue maravilloso vivir una temporada en Galicia.

El bloque central del concierto reforzó la fuerza del nuevo trabajo «Hecho en tiempos de paz», con canciones como «Sangre», «Querer» o «Una bandera que nos sirva a los dos», ya coreadas como auténticos himnos por un público que demostraba conocer cada letra de las nuevas canciones, explotando con «Justo cuando el mundo apriete», uno de los momentos más celebrados de la noche.

La recta final fue pura energía con «Lo que te mereces» y «El bien» elevando la intensidad hasta el límite, con Rafa Val recorriendo el escenario sin descanso y el público entregado por completo a la banda y a una super producción de visuales y efectos que redondeó una noche perfecta.

El clímax definitivo llegó con «Amar el conflicto», convertida en un auténtico estallido colectivo. Saltos, gritos y un público completamente entregado anticipaban el desenlace de una noche que ya se sentía especial. El cierre, como viene siendo habitual en esta gira, llegó con «Mala Prensa», envuelta en luces, confeti y una sensación de euforia compartida. La banda se despidió entre aplausos interminables, bailando al ritmo del tema «Volare» mientras el Coliseum tardaba varios minutos en vaciarse, con miles de personas aún tarareando canciones al salir.

Viva Suecia dejaron claro que su techo no llegó todavía y que continúan creciendo en cada gira gracias a la pasión y emoción que ponen en lo que hacen, algo que el público valora de corazón.

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