Anoche, La Maravillosa Orquesta del Alcohol, también conocidos como La M.O.D.A., esa banda burgalesa capaz de convertir cada sala en una fiesta sin normas y con corazón folk, hizo temblar la sala Pelícano con una de esas noches que quedan tatuadas en la piel. La gira San Felices, celebrada a lo largo y ancho de España, llegó a la sala Pelícano de A Coruña, sincera, desbordante y absolutamente viva, con dos fechas en la ciudad con sold out después de realizar otro sold out el jueves en Santiago.
Desde el primer segundo, con las guitarras y acordeones encendidos, se notaba que el concierto iba a ser épico. El grupo abrió con temas de su último disco como «San Felices», «Letra Helvética» o «Alsa Pa Madrid» y lo hizo con una energía contagiosa que no se dejó desinflar en ninguna canción. Fue inmediato, un coro inmenso de todo el público desde la primera estrofa, y la sala entera rendida a ese sonido que mezcla folk, rock, blues y algo que solo ellos saben cómo llamar vida.
A lo largo del show, La M.O.D.A. fue alternando sus nuevas composiciones con clásicos aplaudidos por todos, himnos que ya son parte de nuestra banda sonora y que en directo se sienten como una declaración de intenciones. Así fueron sonando temas como «Catedrales», «Vaso Vacíos», «Si Bailas Bailo» o «1932», el contraste entre lo nuevo y lo conocido no rompió el hilo emocional, sino que lo fortaleció: cada momento sonó como un puñetazo de emoción envuelto en fiesta.
La banda se mostró cercana y en sintonía con el público como de costumbre, no se limitan a tocar; conversan con su público, lo miran, lo escuchan, lo invitan a cantar, a saltar, a llorar de alegría o de nostalgia. Esa complicidad palpable convirtió la sala Pelícano en algo más que una sala, en un corazón latiendo al unísono con cada persona presente.
Cuando terminó la noche, cuando sonaron los últimos acordes de «Héroes del Sábado» y «Mañana Voy A Burgos», el aplauso se transformó en un rugido, felices de haber vivido una ceremonia colectiva, un encuentro entre una banda fiel a sus raíces y una audiencia fiel a su banda que canta cada palabra como si fuera su propia historia.
La M.O.D.A. no vino a A Coruña a cumplir, vino a conectar, a encender y a recordar que la música, cuando es honesta, puede hacernos sentirnos San Felices en cualquier parte.













