Concierto La Paloma en Galicia

Crónica: @lachicaindiecool

La noche del 19 de diciembre la sala Capitol de Santiago de Compostela fue testigo de un acontecimiento largamente esperado: la primera visita de la banda La Paloma a Galicia, dentro de la gira de presentación de su nuevo disco, “Un golpe de suerte”. Tras colgar el cartel de “sold out” en La Riviera madrileña, la banda llegaba a Compostela con la seguridad de quien ya juega en primera división del rock en castellano.

Abriendo la velada estuvieron Karma Animal un grupo joven que no tardó en meterse al público en el bolsillo. Cantando en diferentes idiomas y apoyados en riffs afilados y actitud sin complejos.

Con la Capitol ya entregada, La Paloma salió a escena confirmando porque se ha convertido, por derecho propio, en uno de los grandes estandartes del rock nacional actual. Desde que debutaron en 2021 con el ya mítico EP “Una idea, pero es triste”, su crecimiento ha sido imparable. “Todavía no” (2023) su primer largo, consolidó una personalidad sonora reconocible y una conexión con el público que se traduce en llenos constantes y presencia habitual en los principales festivales del país.

Sobre el escenario, cinco músicos construyendo un muro de sonido compacto y emocional. Distorsiones guitarreras que remiten a la tradición, pero miran al presente, una batería en estado puro y un bajo que sostiene y empuja cada tema con contundencia.

En su setlist casi al completo los temas de “Un golpe de suerte” (2025), “Elegante”, “Sale el sol”, “Sé lo que quiero”, entremezclados con “Polvo”, “No es una broma” y “Cosquilleo”.

Momentos como Ensancha el alma resonaron con especial intensidad, evocando inevitablemente la sombra alargada de Robe, no como copia, sino como herencia bien entendida. Quedó la duda , de si lo que sostiene a La Paloma es más instinto que composición, y cerraron con dos himnos “Bravo murillo” y “Palos”, en los cuales el público abrió un tímido pogo final.

La Paloma se despidió de Santiago dejando la sensación de haber sembrado algo importante. No fue solo un concierto; fue la confirmación de que el rock en castellano sigue muy vivo, y que a veces, un golpe de suerte, se convierte en destino.