Crónica y fotos: Elena Núñez @jelenpritchard
El cantautor madrileño Quique González ofreció este sábado 13 de diciembre en la sala Capitol de Santiago de Compostela un concierto enmarcado en la gira de presentación de su nuevo disco, “1973”. La que fue la única fecha en Galicia de esta campaña hasta el próximo mes de febrero, cuando visitará el Auditorio de Ferrol, había colgado hacía semanas el cartel de todo vendido. Las expectativas se cumplieron y este “músico de guardia” y su banda ofrecieron un bolo que fue de menos a más para conquistar a un público compostelano entregado en cada tema.
A las nueve y media de la noche salió al escenario de la sala Capitol la banda formada por los acompañantes habituales de González: Toni Brunet a la guitarra, Jacob Regullón al bajo, Karlos Aranceli a la batería y Raúl Bernal a los teclados. Con la ambientación sobria también característica del autor, presidida en esta gira por un letrero luminoso de “1973”, los músicos anunciaron que interpretarían este nuevo álbum por completo, para abrir la velada con el tono intimista que forma parte cada vez más de la discografía del madrileño.
El mismo “Terciopelo azul” que decoraba el fondo del escenario fue el encargado de abrir un setlist que el público coreó a cada verso. Este primer single del LP hizo de entrada triunfal, si bien los fieles santiagueses conocían a la perfección el resto de un disco que cuenta con poco más de dos meses de vida desde su publicación. Canciones como «La caja de herramientas», «Flashes» o «Coleccionistas» sirvieron para calentar motores a una banda que disfrutó cada nota, mientras su público cantaba y felicitaba entre temas a los músicos. Tampoco faltaron momentos emotivos, acompañados por un juego de luces único que demostró sorpresas como el encendido de unos farolillos repartidos por el escenario; o la ocasión aprovechada por el propio Quique González para dedicar «Santos» a Jorge Martínez y Robe Iniesta, fallecidos en la última semana.
Y aunque Quique demostró su maestría como multiinstrumentista en este inicio, donde interpretó a la guitarra, la armónica y el piano, uno de los elementos de la grandeza del directo del músico madrileño reside en la brillantez de su banda, que también busca hacer protagonista en igual medida a lo largo del concierto. La voz de Raúl Bernal le acompañó en «Descosiendo un milagro» justo antes de que Brunet se hiciese cargo de los versos que corresponden a Gorka Urbizu en la preciosa «De verdad lo siento», confirmando en ambos casos la entereza de un espectáculo que era imposible no disfrutar a cada tema.
«S.T.U.O.P.E.T.», dedicada a la hija del cantante, fue la pieza escogida para cerrar “1973” y, con él, esta primera parte más acústica del bolo, que funcionó a la perfección para abrir el apetito de cara a un repaso de los grandes éxitos de la carrera del cantautor. «Sangre en el marcador» cambió el tono por completo y se vio ahora la faceta más rockera de estos músicos, que cumplieron con creces para disfrute de unos espectadores que seguían pidiendo más. Lo pidieron, y lo recibieron, pues las míticas «Miss camiseta mojada» y «Se estrechan en el corazón» continuaron un ciclo que finalizó la especial «Salitre», con unos versos de «Si te vas…» de Extremoduro a modo de extra como colofón.
No faltaron momentos de más bajas revoluciones en la noche en la Capitol, a cargo de la atmósfera que consigue crear el directo de otros temas como «Nadie podrá con nosotros», «Nos invaden los rusos» o «Los desperfectos». Sin embargo, el ambiente estaba más que encendido, y el concierto fue una comunión para los seguidores de un González que se mostraba igual de cómodo y agradecido en tierras gallegas.
Llegados a este punto, el setlist recogía himno tras himno y las dos piezas escogidas para lo que parecía la recta final del concierto fueron las aplaudidas «Kamikazes enamorados» y «Vidas cruzadas», con solo de guitarra y de armónica finales a cargo del cantautor que daban a entender que el público todavía podría disfrutar de unos minutos más de sus interpretaciones.
Tras un breve receso, la banda volvió para ofrecer un último pase que volvió a ir de menos a más, comenzando con una «Aunque tú no lo sepas» que fue prácticamente un featuring con el público compostelano. El madrileño se tomó unos minutos para presentar a la parte técnica de su equipo justo antes de cerrar con «Charo», de nuevo agraciada por Toni Brunet en la parte de Nina de Morgan, y de nuevo coreada por todos los asistentes.
La ovación fue tan grande que el músico no pudo más que agradecer la actitud del público y acceder a las múltiples voces que pedían otra: «Los conserjes de noche», uno de los primeros éxitos de la carrera del cantautor, fue la encargada de cerrar un bolo redondo y de los que dejan huella. Así, Quique González se coronó en su única visita a la capital gallega de este 2025, tan honesto, cercano y agradecido con su público como siempre, para el que se quedó a firmar discos unos momentos tras el final del concierto. Compostela vivió 1973 y todos los años posibles, ya más de 25, de la carrera de un cantautor completo y personal al que se podría comparar con los de antes, pero que con cada nueva obra demuestra ser atemporal a través de nuevas maneras de emocionar y vivir la música.













