Anoche en A Coruña, Loquillo llegaba con su gira «Corazones Legendarios» y demostró una vez más por qué tiene el título de leyenda viva del rock español, un show eléctrico, cargado de memoria y voces al unísono que resonaron como pocas veces.
Desde el primer acorde se sintió la fuerza de una banda que entró con energía, sin florituras innecesarias, dejando claro que esto iba de rock crudo, actitud y comunión colectiva. El público, multigeneracional, respondió al instante, no era solo ver a Loquillo, era formar parte de algo que lleva décadas en marcha, que ha acumulado himnos y noches intensas.
El repertorio navegó entre clásicos imprescindibles y algún guiño moderno a sus temas más recientes. Se evidenció que Loquillo no necesita reinventarse, ya tiene su sello, su historia, y la emplea con orgullo y contundencia. Hay que hacer mención a la banda, ya que el Loco siempre supo rodearse de grandes músicos, y ahora con Josu García a la guitarra, Alfonso Alcalá al bajo, Laurent Castagnet a la batería, Germán San Martín a los teclados, Daniel Herrero al saxo y su mano derecha el huracán Igor Paskual a la guitarra.
La noche avanzó hacia su apoteosis con el público coreando hasta desgarrar gargantas con un final donde “Cadillac Solitario” se alzó como cierre perfecto, todos unidos, cantando, vibrando, sintiendo. En definitiva, el concierto de Loquillo en A Coruña fue una demostración de que el rock no es solo juventud y novedades, sino entenderlo, vivirlo, repasarlo y seguir dándole la patada con estilo, y quien mejor que Loquillo para hacerlo realidad.















