Un Palacio de la Ópera de A Coruña prácticamente lleno fue testigo de una cita intensa y emotiva, el último concierto de la gira aniversario de Coque Malla, trazando un viaje sonoro por sus 40 años de carrera. Desde los primeros acordes de “Por las noches” se encendió una energía que ya no cayó. La sección de vientos incluida en esta gira mordía con fuerza, los teclados envolvían, y la banda operaba con pulso firme. Coque se deslizó entre géneros como el rock, toques soul y guiños teatrales al más puro estilo Tom Waits.
Hubo espacio para la intimidad con un tramo acústico, con Coque en solitario rememorando su primera etapa en solitario tocando en garitos para 60 personas, allí donde se inspiró para componer una “Berlín” que sonó desnuda mientras tocaba la fibra de todos los asistentes en un momento mágico de la noche. Pero no era una noche de nostalgia ya que en el tramo final estalló en fiesta con temas de etapa de Los Ronaldos como “Adiós papá”, «Sabor Salado», la versión del clásico de Los Rodríguez «Mucho Mejor» o una gran “Un lazo rojo, un agujero”. Coque reconoció que él también tenía sus ídolos y héroes, y que no estaría ahí sin que existieran los Rolling Stones, The Beatles, Bowie, Dylan o Springsteen, sorprendiendo con la versión del Boss «Tenth Avenue Freeze-Out» interpretada junto a su particular E Street Band.
El público respondió con devoción. Hubo momentos de karaoke colectivo, miradas cómplices, brazos al aire y lágrimas contenidas. Cada tema era un pedazo de nuestras vidas compartidas. Cuando las luces se encendieron, quedó claro que no había una sola persona que sintiera que había pagado una entrada en vano. Coque se despidió anunciando que no volverá hasta 2028, lo que solo añadió un matiz más emotivo a lo vivido. Y uno se quedó con una certeza, este concierto fue un auténtico rito de celebración compartida.















