Crónica y fotos del Caudal Fest de Lugo

El Caudal Fest de Lugo, conocido como «A Última Gran Festa do Verán» al ser uno de los últimos festivales del verano, volvió a convertir por séptimo año a Lugo en el epicentro musical del fin de semana. Con dos escenarios como de costumbre, el Cutty Sark como escenario secundario y el Estrella Galicia como principal, comenzaba la jornada de viernes con un gran día de sol y calor con la joven banda gallega Lisdexia como encargados de abrir el festival en el escenario principal. Presentando su nuevo Ep «Esclavos do Baile», consiguieron eso mismo del público que no paró de saltar al ritmo de temas como «Espidifren», «Barricola» y «Ay Gayego». Tras ellos bajábamos un poco las revoluciones con Yarea, con un show más atmosférico con sutiles toques electrónicos acompañando a su dulce voz.

Cuando comenzaba a caer el sol, el escenario principal se preparaba para recibir a Duncan Dhu, quienes en 2025 celebran su 40 aniversario. Con Mikel Erentxun al frente (Diego Vasallo no participa en esta gira) arropado por músicos veteranos, la banda repasó canciones imperecederas como “Cien gaviotas”, “En algún lugar” o “A tu lado” generaron oleadas de nostalgia. Temas por todos conocidos pero con algún nuevo arreglo que los hacen renovar pero sin perder su condición de himnos coreados por un público entregado.

Después del viaje nostálgico con Duncan Dhu, Vega trajo su voz, actitud y grandes temas entre lo visceral y lo dulce. Con una pantalla trasera que pidió a la organización para proyectar durante todo el concierto los nombres de los niños muertos en la guerra de Gaza, Vega arrancó con «Si Los Árboles Bailan» de su nuevo disco «Ignis». Con una gran banda de acompañamiento entre los que se encontraban Ricky Falkner, Dani Ferrer o Angie Sánchez, interpretó tanto canciones recientes como algunos hits ya familiares, como el emocionante «Santa Cristina» o «Dónde Estabas Tú». Vega mostró dominio de su espacio, conectando especialmente con quienes buscaban voz, presencia y sentimiento.

Llegaba el momento que se convertiría en la gran cita para muchos de los asistentes. Love of Lesbian aparecieron con luz tenue, casi a oscuras con «Ejército de Salvación». Un ejército musical que se encuentra quizá en su mejor momento artístico, ya no solo en el plano visual y de producción sino de comunión con el gran público que no paraba de cantar todos y cada uno de los temas que sonaron en esta gran noche. Con Santi Balmés demostrando ser todo un maestro de ceremonias, Love Of Lesbian salieron por la puerta grande en una de sus grandes noches.

Llegaba el turno de uno de los artistas que ya no es una revelación si no que es toda una realidad con mucho futuro. Carlos Ares presentó una mezcla atractiva de tradición y modernidad, letras que remiten al paisaje gallego, sonoridades que flirtean con lo folk, la música de autor y elementos eléctricos bien integrados. Su singular voz cobra una presencia especial junto a las guitarras y los arreglos que  largo de sus temas. Sin duda el escenario se les quedó pequeño y acabaron ovacionados por las miles de personas que se acercaron al escenario Cutty Sark.

El ritmo no paraba si no que subía en energía con la llegada de un Dani Fernández que, una vez se sube al escenario es todo un huracán de emociones y energía. En directo, sus temas ganan en contundencia con tres potentes guitarras que hicieron saltar a sus miles de fans al ritmo de canciones como «Joderme la Vida», «Dile a Los Demás» o «Clima Tropical».

Avanzaba la noche con rapidez y Niña Polaca ya estaban en el escenario principal para completar su descarga indie-rock de guitarras enérgicas y estribillos potentes que invitaban a ser coreados con fuerza. Aunque comenzaron algo fríos el show pronto subieron de temperatura al igual que el público que disfrutó de sus temazos como «Los Días Malos», «Nora» o «Mucho Tiempo Contigo».

Llegábamos al segundo día de festival con un sábado que amaneció lluvioso pero que poco a poco fue despejando para comenzar la segunda jornada con una tarde soleada mientras el gallego Aloe Perra abría en el escenario principal. El escenario Cutty Sark lo abría el pop rock de Chicle, proyecto de Álvaro Benito al margen de Pignoise. Junto a Héctor Navio al bajo y Juan Zurdo a la batería presentaron los temas de su disco «La Belleza», con un público atraído por la presencia del conocido cantante. Quizá les falte algo de rodaje en los directos, algo que conseguirán poniendo las mismas ganas que pusieron en su show del Caudal Fest.

El escenario principal comenzaba a llenarse para recibir a los asturianos Marlon, banda muy querida por estos lares. Marlon no se complican, realizan ese pop rock contagioso que gusta a todo el público, con momentos más rockeros y otros más pop pero siempre llenos de estribillos luminosos. Con temas como “Olvidé olvidarte” o «De Perreo» demostraron que su éxito y su camino ascendente no es casualidad.

Con Músculo! llegó uno de los momentos más experimentales del festival, y quizá no fuera la hora adecuada para su arriesgada propuesta de electrónica con noise-rock mezclado con atmósferas modernas. Zahara subió al escenario Estrella Galicia con su directo emocional, con presencia escénica y momentos de intimidad. Pero fueron sus momentos más ‘rave’ los que hicieron al público bailar como si no hubiera un mañana y es que Zahara sabe manejar muy bien los tiempos de su show para hacer de cada concierto suyo algo especial.

Antes del artista más esperado del día, Melendi, los madrileños Merino llegaban con su pop más puro y freso, lleno de melodías perfectas que hicieron disfrutar al público. Melendi aparecía entre una gran marea de público esperando su presencia y ofreciendo lo que su público quería, cantar y bailar al ritmo de sus grandes hits como «Lágrimas Desordenadas» que desató la locura en un abarrotado recinto que pudo disfrutar del show del asturiano que cumplió de sobras con las expectativas del público.

Tras la euforia del concierto de Melendi el público necesitaba fiesta y pasarlo bien, y que mejor que los gallegos The Rapants para convertir el Caudal en una fiesta en la que sus miles de seguidores que crecen día a día ocupaban todo el recinto del escenario Cutty Sark. El grupo Carolina Durante subió con su sello característico, letras mordaces, humor, energía juvenil, pop-punk con gancho y riffs contagiosos. Desde el inicio, arrancaron con fuerza, con temas que no dan tregua, encadenando canciones que mezclan crítica social leve, historias personales, estribillos con mensaje.

Para el final de la noche quedaba Alcalá Norte con su propuesta más oscura pero perfecta para cerrar con su fuerza de post-punk, sintetizadores y bajos poderosos, no faltando su himno «La Vida Cañón». Finalizando el festival Elyella pusieron el broche perfecto a un festival que ya es un referente para finalizar el verano con una gran fiesta.

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