Festiva Sonrias Baixas 2025

Fotos: Pablo García González @pglivemusic
Crónica: Laura González Carballo

Sobre el solape de los meses de julio y agosto, se celebró la vigésimo segunda edición del SonRías Baixas, uno de los festivales más longevos y queridos en nuestra terriña. Esta edición ha sido la más multitudinaria hasta la fecha, y sin perder su esencia, ha alargado su duración un día más resultando un total de cuatro días, lo que convierte en un éxito la organización del festival.

El jueves, la gira de reencuentro de La Raíz haría parada en Bueu para volver a tener una cita con su fiel público gallego, una vez más entregado a una banda que lo dejó todo en el escenario, repasando sus más exitosos temas. No era la primera vez que el grupo tocaba en el SonRías, pero tal vez sí que fue la más emocionante. Con temas como “A la Sombra de la Sierra”, “Entre Poetas y Presos” o “Nos Volveremos a Ver”, entre otros repasos de su repertorio, la banda daría uno de los conciertos más vibrantes del festival.

La noche la cerraría Baiuca, con su polivalencia, versatilidad y creatividad a la hora de mezclar música, un broche de oro a una jornada redonda.

El segundo día lo abriría el gallego y cantautor Luis Fercán, que acompañado de su banda interpretaría algunas de sus temas más antiguos como “110” o “Airecillo”, y más recientes como “Busco” o “Frío al verte”, incluso tocando por primera vez su última canción titulada “Cristales”, una canción muy emotiva y con mucho fondo. Los grupos Cariño y Melifluo continuaron con sus puestas en escena bajo el calor de la ría de Pontevedra, que próximamente recibiría al vigués Sen Senra, quien salió en compañía de su guitarra al escenario, en el que fue uno de los pocos conciertos programados este año por él. Defendió tanto temas antiguos como canciones de su trilogía recientemente terminada y publicada, finalizando con “Padiante”, un tema en gallego con mucho significado.

El cambio de registro llegaría con Shego y Carolina Durante, quienes cerraron la noche con un concierto lleno de energía, sudor, pogos e himnos que los ponen en lo más alto del panorama musical en su registro. “Normal”, “Hamburguesas” o “Joderse la Vida” son canciones del último disco con un mensaje muy claro y directo, sin rodeos. También interpretarían temas de sus anteriores álbumes como “Granja Escuela”, “Las Canciones de Juanita” o “Niña de hielo”.

El sábado tocaba madrugar. Sabela y luego los Rapants saldrían al escenario en la “sesión vermú”, en una jornada muy soleada y cargada de calor y pistolas de agua, nos harían sudar hasta dejarnos secos por dentro. Ya por la tarde y con el sol cayendo, artistas como Alizzz o Capital Voskov salieron al escenario a poner en escena su propuesta, alternativa y brillante. Judeline fue la artista más aclamada de la noche, entonó sus temas apoyada en un gran espectáculo visual y coreográfico a su altura. La noche la cerraría Delaporte y su energía, haciendo vibrar al público en uno de los últimos conciertos que darán en un tiempo indefinido.

Por último y para cerrar el festival, el domingo sería el día de más afluencia, gracias en parte a los artistas que actuaron ese día. El gallego Carlos Ares, una vieja promesa que ya no es promesa si no presente y con mucho futuro, respaldado por increíble banda, daría un concierto épico llenando el recinto ya desde primera hora, presentando canciones de su nuevo disco “La boca del lobo”, como “Autóctono” o “Días de Perros”. Previamente, las Marlena darían un aperitivo a todas las personas que acudieron ya desde el principio, que fueron muchas, con canciones con muchas referencias y mensajes con los que la gente podría empatizar de muchas formas.

Otro de los grandes momentos del festival fue la actuación de Dani Fernández, alguien al que cada vez que lo ves parece que lo hace mejor que la anterior. Un chaval con una energía enorme, una voz única y unas canciones que el público ya se hace propias. Temas para bailar, temas para rockear y temas para llorar. Toca todos los registros y nos lleva por una montaña rusa de emociones en canciones como “Bailemos” , “Solo tienes que avisar” o “Disparos”, demostrando que es uno de los artistas españoles más influyentes.

Por último, la guinda final la pondría Niña Polaca, ya asentados en la parte alta del indie español y comiendo en la mesa de la gente de arriba. Himnos ya asentados como “Los días malos”, baladas emotivas como “Nora” o “San Francisco el Grande” y canciones pogueras como “Mucho tiempo contigo” o “La muerte de Mufasa”, hicieron agotar las últimas gotas de energía de cada uno de los presentes. En resumen, un festival de los que da gusto disfrutar. Sin grandes colas, sin muchas aglomeraciones en los conciertos, visibilidad prácticamente buena desde cualquier punto, muy bien organizado, con un cartel variado y de calidad, y con todo lo necesario para tener las mejores condiciones para el consumidor, el principal beneficiado.

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