Crónica Atlantic 2025

Crónica: @lachicaindiecool

La jornada del viernes se caracterizó por la psicodelia, distorsión y experimentación sonora, con la presencia de bandas más cercanas a lo emergente, desde tierras canarias Luz Futuro abrió la tarde con un sonido roquero de corte alternativo, Cristalino se fundió en lo experimental a través de sintetizadores y una voz principal dulce pero expresiva.

Lori Meyers ofreció un repertorio dividido en dos momentos, una primera parte melancólica con predominio de temas ligeros y ensoñadores acorde con las visuales entre lo retro y la psicodelia en temas como “Primaveras” y una segunda parte más vibrante con “Luces de neón” y “Mi realidad”, un Noni carismático que quiso brindar con todo el público presente antes de bajar, concluyendo al grito de “Todo esto es culpa de la gente”.

Se sucederían dos de los grandes momentos esperados de la noche con la presencia de dos bandas internacionales.

Slowdive con una propuesta etérea y minimalista, un quinteto liderado por la vocalista y guitarrista Rachel Goswell, combinaron delays infinitos, con voces etéreas que nos trasladaron a un mundo onírico. La banda fiel a su estilo introspectivo se retiró sin palabras e hizo su aparición la otra gran banda veterana desde tierras escocesas The Jesus and Mary Chain, destacaron por una calidad sonora impecable, moviéndose entre el indie rock y shoegaze, la aparición de Simone Marie Butler sería uno de los momentos más celebrados acompañando a la banda vocalmente en tres temas.

Grande Osso serían los DJs encargados de acompañar y amenizar cada uno de los intermedios musicales con temas del indie nacional y remixes variados.

Con el eco de la tormenta presente, a horas tempraneras, Quique González sería el encargado de abrir la jornada del sábado, figura esencial del rock nacional, con su inconfundible voz rasgada, interpretó clásicos de su repertorio como “Charo.

Pablopablo uno de los descubrimientos y proyectos dentro de la escena alternativa internacional, ofreció una actuación íntima donde convivieron lo melódico y electrónico presentando su nuevo álbum “Canciones en Mi”.

La bien Querida, entre flores apareció Ana, como una diva retro-futurista acompañada de una banda mixta en formato sexteto, tiñó al Atlantic Fest de rojo, con su guitarra acústica y sin visuales, interpretó canciones de su nuevo álbum Paprika” con clásicos de siempre “Muero de amor” y “Dinamita”. Una banda recurrente en el citado festival.

El multiinstrumentista Xoel López junto a su banda ofreció uno de los conciertos más vibrantes de la tarde. Su repertorio incorporó momentos más cercanos al rock con interludios instrumentales, su canción convertida ya en himno “Tierra”, una versión extendida de “Paxaro do Demo”, guiños melódicos a The Beatles y ecos de su época en Deluxe. Derrochando energía y entusiasmo, intercambiando guitarras, teclado y acompañando con su armónica una conocida cantiga galega “A saia da Carolina”. Combinó temas de su último álbum “Caldo espírito y cerró con algunos temas como “Mágica y eterna” “A serea e o mariñeiro” convirtiendo su concierto en un auténtico guateque.

Presentando su nuevo álbum “Nueva sinfonía sobre el caos” llegaron León Benavente, un Abraham Boba incombustible que interaccionó y conectó con el público convirtiendo el Atlantic Fest en una especie de rave, con temas como “El festín” “A la moda” o sumergiéndose entre el público; con una escenografía marcada por luces violetas que auguraban los momentos previos a la tormenta, cerrando el concierto con “Ayer salí” y ondeando la bandera de palestina al grito de “Viva el Atlantic”.

La tormenta nos robó a alguno de nosotr@s el disfrute de los últimos conciertos Los Planetas, Primal Scream y Zahara.

Para dejarnos buen sabor de boca, el domingo y la última jornada del festival celebrada en el Auditorio de Vilagarcía de Arousa con un formato reducido bajo el nombre de dos bandas.

Bestia Bebé desde Argentina, hicieron su parada en el Atlantic Fest para presentar su quinto disco “Vamos a destruir”, la formación compuesta por un cuarteto desplegó una puesta en escena sólida, con riffs afilados, distorsiones y buenas intros instrumentales que sirvieron de transición entre temas como “Luchador de Boedo” “Montevideo” y “Cangrejal”. Levantaron al público presente y demostraron que el rock and roll no pasó de moda.

Y por último la banda encargada de clausurar estas tres intensas jornadas Tito Ramírez, entre ritmos afrocubanos, funk y soul y con una teatralidad provocadora mantuvo la esencia festiva en el auditorio, Tito clausuró “el imperio de la perversión” entre bailes y risas.

Con un aforo diario de 10.000 personas, a Praia da Concha se vistió de múltiples colores, con el mar de fondo, convirtiendo este festival en algo único por su ubicación, público variado predominando la media de edad y un cartel inigualable, a pesar de que la jornada del sábado se vio empañada por la lluvia.

Un festival que apuesta por lo nacional e internacional, porque en la diversidad reside la magia y el Atlantic Fest la tiene.