Crónica: Sergio Abreu
Fotografías: Fogar de Festivais
Enamorando al personal gracias a su música y a unas letras tan humildes como sinceras, dentro del ciclo de conciertos del festival Xacobeo Underfest Él Mató a un Policía Motorizado, banda insignia de la música contemporánea argentina confirmó el pasado domingo en su paso por el teatro Afundación vigués que siguen en la élite de la finura recorriendo 20 años de historia y navegando entre una dicotomía de rock espacial y pop ensoñador en un espectáculo que fue tan generoso como disfrutón.
Los de La Plata son una banda que se ha vuelto indispensable para los oídos de Sudamérica y buena parte del público nacional gracias a su enorme sencillez, letras cargadas de costumbrismo existencial y un directo limpio e inmutable arropado en guitarras hipnóticas, insistentes líneas de bajo, snares reverberantes y la singular voz de su líder Santiago Motorizado. La agrupación interpretó canciones de su nuevo álbum y dio un leve repasó a su trayectoria discográfica, dejando a todos los fanáticos satisfechos y pletóricos situándose en un lado tan moderadamente melancólico como genuino, siendo capaces de plasmar un conjunto de recuerdos que bien seguro resultaron tan imborrables para ellos como para el público.
Y es que a eso de las 20:30 y con una introducción sintetizada y sombría los argentinos entraron a escena apareciendo con una «Sábado» que ya sonaba en la distancia para abrir su concierto, ya una vez adentrándonos dentro de su álbum «Súper Terror» se abrió camino y se escuchó el tema «Un segundo plan». Luego, delicadas joyas como «Moderato», el pop urgente de «El perro» o esa maravilla tan melancólica como es «La Noche Eterna» se erigieron como grandes ejemplares de una música de un evidente corte aterciopelado en su interior. La continuación la daba una gema sonora llena de añoranza y sencillez titulada «Más o Menos Bien» atravesando el teatro de punta a punta y marcando un estilo ultraparticular de hacer canciones. Poco tiempo después la sensibilidad se hizo más que palpante durante los primeros acordes del tema «Diamante roto» y en la preciosísima pieza de «El Tesoro», que generó por si misma uno de los momentos más íntimos y emocionales de toda la velada llegando a soltar alguna que otra lágrima en la multitud expectante
A lo largo del repertorio pudimos recordar una y otra vez el motivo por el que nos gustan tanto los temas de El Mató, y ellos atravesando fronteras físicas y emocionales se volvieron a decantar por lo tierno en la bonita conjetura sonora de «Medalla De Oro» mientras se recitaban algunas oraciones que hablaban de amor, desamor, rutinas y frustraciones. Entre bromas y agradecimientos también sonaron las agraciadas sonoridades que se pueden escuchar dentro de «El Mundo Extraño» haciendo estremecer nuestros corazones por enésima vez en una fracción de tiempo ridículamente corta. Si a todo esto le unes prácticamente la concatenación de los temas Más o menos bien con Yoni B obtendrías un final de concierto infalible y memorable.
Sin embargo la cosa no quedó ahí y tras un breve descanso y después de una larga sección industrial y una coda que contó con algunas canciones como «Chica de oro» o «Mi próximo movimiento» sacaron a pasear su tema «Chica rutera» para culminar un set brillante que fue tan bailable como alucinante y tan estimulante como emocionante, todas las cabezas en la sala anhelaban más cuando murió el show, sin embargo, su energía se mantuvo presente en él ambiente y su música quedó viva en cada uno de nosotros envolviéndonos a todos en una nebulosa tan bella como Más o Menos Bien, difícil de olvidar. A mí se me alinearon los chacras.













