Gozo Festival Coliseum Coruña

Crónica y fotos: Xesús Varela @xvphoto_

Queens Of The Stone Age no defraudan en A Coruña

Eran poco más de las 21:00h cuando el dúo Bala, compuesto por Anxela Baltar y Violeta Mosquera abrieron en el Coliseum de A Coruña, como banda invitada en el concierto de Queens of the Stone Age.

La banda coruñesa llevó al recinto su nuevo disco, Besta, en el marco del Gozo Festival, donde combinaron sonidos que recuerdan el rock intenso de los 90 con influencias grunge, stoner, hardcore o punk.

Bala, como se preveía calentó el ambiente y preparó al público con una presencia en el escenario arrolladora en una muestra del talento local.

Las gallegas contaron con una colaboración inesperada, al subir al escenario a Bonnie Buitrago, la bajista de Nashville Pussy, con la que interpretaron a Nirvana “Territorial Pissings” para rematar su actuación.

Con apenas 10 minutos de retraso, la banda californiana liderada por Josh Homme ofreció un espectáculo inolvidable en su primera visita a Galicia, con una mezcla de sus clásicos atemporales y las nuevas canciones de su reciente trabajo discográfico Emotion Sickness.

Con una trayectoria de más de dos décadas y una reputación por sus potentes actuaciones en vivo, Queens Of The Stone Age no defraudó y dió una velada cargada de adrenalina y buena música.

Desde el primer minuto, Homme y sus compañeros Troy Van Leeuwen (guitarra), Michael Shuman (bajo), Dean Fertita (teclados) y Jon Theodore (batería), ofrecieron una brutal descarga de energía con la que demostraron la gran pegada que tienen.

“Little sister” y “Monsters in the parasol” fueron el comienzo que nos esparaba a los casi 6000 almas congregadas en el Coliseo herculino, y la cosa fue cada vez a más con estallidos como “Think I Ain’t Worth A Dollar” o “But I Feel Like A Millionaire”.

El espectáculo de luces que acompañó a las reinas hizo que la combinación con los riffs de la banda fuese casi sublime, alimentado todo esto con el atrevimiento de Josh al dirigirse al público en un castellano más que aceptable.

Ya en los bises, “No One Knows”, la que posiblemente sea la canción más icónica de la banda, provocó algún pogo e incluso puso de pié al graderío que hasta el momento había permanecido sentado.

En definitiva, un concierto lleno de buen Rock, donde la ausencia casi total de móviles y la de un público disfrutando sin necesidad de pantallas recuerda tiempos pasados.

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