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david bowie

Todavía recuerdo como si fuera ayer cuando un día a finales de los 80 apareció en la televisión un personaje que me dejó impactado nada más verlo. Ese andrógino ser, de peinado y vestimenta extravagante, era Ziggy Stardust, álter ego de David Bowie a principios de los años 70. Mi grado de impacto comenzó a subir al escucharlo cantar el tema “Starman“, la mezcla entre lo visual y la perfecta melodía de la canción me hicieron sucumbir para siempre en el universo Bowie.

En aquellos tiempos no había la facilidad de internet para poder escuchar música, así que había que fiarse de la opinión de revistas para la compra de discos Decidí comenzar por la etapa glam de los 70 y me decidí a comprar “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars“, toda una obra de arte de obligada adquisición para cualquier amante de la música. Desde la inicial “Five Years” hasta la dramática “Rock ‘n’ Roll Suicide” me voló la cabeza sin poder parar de escucharlo.

Continué investigando en su época de finales de los 60 y principios de los 70, repleta de grandes canciones. Temas como “Life on Mars” o “Space Oddity” deberían estar en un museo, imposible no emocionarse ante tal obra de arte.

Tras poner fin a su personaje Ziggy, inicia una etapa más orientada al soul y el funk con temazos como “Diamond Dogs”, “Rebel, Rebel”, “Knock on Wood”, antes de adentrarse en su etapa conocida como Berlín (se mudó allí para desintoxicarse de las drogas”) y publicar el disco “Heroes” conteniendo uno de sus mayores y más grandes temas, “Heroes”.

Como buen camaleón que fue, en los 80 coqueteó con otros estilos pero siempre con su particular sello y con una calidad indiscutible. Temas como “Let´s Dance”, “Absolute Beginners” o “Ashes to Ashes” son ya historia de la música.

Los 90 fue la etapa de Bowie en la que más me costó entrar, a pesar de contar con algún disco bueno como “Black tie, white noise”o “Earthling”, pero volvió a resurgir en el nuevo milenio con “Heathen” y sobre todo con “Reality”.

En el 2013 me sorprendió gratamente con el excepcional “The Next Day”, un gran disco a la altura de sus mejores trabajos.

Solo 3 días antes de morir, Bowie dejó su legado con su último disco “Blackstar”, de título premonitorio y con una oscuridad que ahora comprendemos mejor.

La noticia de tu muerte esta mañana volvió a producir en mí ese mismo impacto que recibí en el momento en que te descubrí, en mí y en millones de fans que hoy lloran tu pérdida.

Gracias por tu música, gracias por tus grandes canciones, pero sobre todo, gracias por enseñarme tanto durante todos estos años… Buen viaje Mr. Bowie.

There’s a starman waiting in the sky…