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crónica Resurrection Fest 2017

Un año más, y ya van doce, el Resurrection Fest volvió a transformar al costero pueblo de Viveiro en la capital de los sonidos más potentes del metal. Si en la pasada edición del 2016 el festival parecía haber tocado techo con la presencia de una de las leyendas del heavy metal, Iron Maiden, en esta edición consiguen superarse con la presencia en exclusiva en España del grupo Alemán Rammstein que cuenta con uno de los shows más impresionantes a nivel mundial. Y no solo eso, este año también se sumó un nuevo escenario al festival, el Desert Stage, aumentando de esta manera a 100 los grupos en esta edición.

El miércoles tuvo lugar una fiesta presentación de lujo que contó con la presencia de Sepultura, Soziedad Alkohólika, CJ Ramone, Here Comes The Kraken, We Ride, Aphonnic y Parazit.

Jornada jueves:

La jornada del jueves comenzó con la banda nacional Late To Scream, mientras que el grupo de rock Kitai tuvo el honor de inaugurar el nuevo escenario Desert Stage. Poco a poco el recinto iba llenándose de público para las actuaciones de los gallegos Trashnos y el grupo instrumental El Altar del Holocausto con sus características túnicas y máscaras creando un halo de misterio a su post-rock instrumental.

En el escenario principal hacían aparición los coruñeses Bastards, conocidos antes como Bastards On Parade, que hizo las delicias del público con su punk rock de esencia celta. Poco después acudimos al Chaos Stage a recibir la atronadora descarga de de Noctem, que presentaban su último disco “Haeresis”. Con sus característicos rostros pintados y su cantante Beleth embadurnado en sangre realizaron un show impecable con auténticos trallazos de black metal. Gran actuación de los de Valencia que, aunque con el sol que reinaba en Viveiro en el momento de su actuación, no era el mejor ambiente para su oscura música conquistaron a todo el público.

 

El Desert Stage recibía al dúo Bala, una de las revelaciones musicales del año en Galicia. Impresionante la potencia que consiguen Anxela y Violeta con solo una guitarra y batería. Repasaron los temas de su nuevo disco “Lume” que contiene temazos como “Colmillos” en los que el grunge se mezcla con el rock y el punk creando un sonido único. Sin duda un grupo muy a tener en cuenta.

 

Tras recibir las descargas de The Devil Wears Prada en el escenario principal con su potente metalcore que hizo las delicias de sus jóvenes seguidores, y del brutal death metal de Benighted llegó el momento de uno de los platos fuertes del día, los australianos Airbourne. Sin duda heredaron la pasión de sus compatriotas AC/DC por el hard rock y los riffs sencillos pero eficientes que convierten sus actuaciones en una auténtico homenaje al rock. Y con su tema “Ready to rock” salieron a escena con un enérgico y activo Joel O’Keeffe a la guitarra y voz, que no paró ni un solo momento y que incluso se paseó a lomos de un miembro del equipo por el foso reventando una lata de cerveza contra su cabeza. Aunque su hard rock clásico no es la propuesta más habitual en el Resurrection, Airbourne supo conectar con el público y realizar un gran concierto que gustó al numeroso público que ya poblaba el recinto.

 

Más tarde serían los americanos Suicidal Tendencies los que harían enloquecer a sus seguidores con su potente crossover y con el grandísimo Dave Lombardo demostrando su valía a las baquetas. Mike Muir no paraba de animar al público a seguir el ritmo de temas como “You can´t bring me down” o “Possessed to skate” que provocaron una salvaje respuesta de sus fieles seguidores. Mientras que el hardcore de Snapcase sonaba en el Ritual Stage, los americanos Black Dahlia Murder hacían lo propio en el Chaos Stage con su death metal melódico.

El escenario principal se preparaba para recibir a una de las leyendas del thrash metal, los neoyorquinos Anthrax, con el eterno Scott Ian a la guitarra y el carismático Joe Belladona a la voz, que realizaron uno de los grandes shows del festival como era de esperar. La intro de “The number of the beast” de Maiden sirvió de apertura al concierto que comenzó con el gran “Among the living”, que seguido del clásico “Caught in a mosh” hizo vibrar a los miles de seguidores que llenaban el Main Stage. No faltaron temas como la versión de Joe Jackson del “Got the time”, “Madhouse” o todo un himno como “Indians”. Impecable concierto de uno de las grandes leyendas del thrash metal.

 

Tras la gran descarga de Anthrax llegaba el momento de relajarse con los ritmos folk metal de los suizos Eluveitie, en el que instrumentos clásicos como la zanfona, la flauta o el violín, se mezclaban con potentes guitarras eléctricas junto a la voz de Glanzmann y la dulce y melódica voz de Fabienne.

 

Ya en plena madrugada era un buen momento para la fiesta, y que mejor banda que los Dropkick Murphys para ello. Y vaya si lo consiguieron ya que nadie se pudo resistir a bailar al ritmo de los de Boston que trajeron a Viveiro su punk tabernario y de esencia celta e irlandesa. Con Al Barr a la voz fueron sonando temas como el mítico “The boys are back”, “Rose tattoo”, cantada por su bajista Ken Casey, “Johnny, I Hardly Knew Ya” y el festivo “I’m Shipping Up to Boston” que trajo la locura entre el público.

 

Pero la fiesta todavía no terminaba ya que los finlandeses Korpiklaani llenaron de ritmos folk el Chaos Stage hasta altas horas, mientras que Bulls On Parade cerraban la jornada con su tributo a Rage Against The Machine.

 

GALERÍA FOTOGRÁFICA JUEVES:

 

Jornada viernes:

Recuperados de la jornada anterior nos preparábamos para el día que contenía el plato fuerte del festival, los alemanes Rammstein. Ya desde las primeras horas de la tarde se notaba la expectación que creó la llegada de la banda alemana, con miles de seguidores que iban llenando el recinto. La banda nacional Killus ofrecía un brillante concierto en el Main Stage en el que su impactante imagen y su potente metal industrial dejó con un gran sabor de boca al público. Después de disfrutar del metalcore de Northlane, acudimos al Chaos Stage para recibir la descarga de Legacy Of Brutality con su potente death metal. Lo canadienses Annihilator salían a escena en el escenario principal con Jeff Waters al frente de esta máquina de thrash metal.

 

El grupo nacional Vita Imana hacía aparición en el escenario Chaos con Javier Cardoso dejándose la voz en cada tema. El escenario principal se preparaba para recibir a Architects, que completaron un magnífico show. Con su frontman Sam Carter animando al público a realizar circle pits y salvajes walls of death al ritmo de la potencia de temas como “Deathwish” o “Gone with the wind”. Mientras que en otros escenarios actuaban grupos como Terror o Alcest, el público iba tomando posiciones en el Main Stage preparándose para recibir a Rammstein. Pero antes harían aparición los británicos Enter Shikari, que sorprendieron con su cóctel de metal, punk y sonidos electrónicos con temas como “Sorry You’re Not a Winner”.

 

Con un impresionante lleno en un recinto en el que no cabía un alfiler, una cuenta atrás de 60 segundos indicaba en las pantallas el comienzo del momento más esperado de la noche. Y con un sonoro fuego hacían aparición los alemanes Rammstein con “Ramm 4” trayendo la locura a todo el público con Til Lindemann ataviado con un buzo blanco del que se desprendería para el siguiente tema “Reise, Reise”.

Un mastodóntico escenario lleno de luces, fuego, pirotecnia y efectos especiales dejaba a todo el mundo boquiabierto observando un espectáculo único en el mundo. Fueron sonando temas como “Hallelujah” o “Zerstören”, en la que Til explotó el cinturón de explosivos que portaba. “Feuer Frei”, como su propio nombre indica llenó el escenario de fuego creando un alucinante espectáculo visual con el guitarrista Richard Zven Kruspe lanzando fuego desde su guitarra. “Seeman” precedió a “Ich Tu Dir Weh”, durante la cual tiene lugar el número de sadomaso en el que el teclista Flake es sometido a la vejación de Lindemann, llevándolo como un perro a una bañera para posteriormente subirse a una plataforma, desde la que lanza un vertido que provoca una gran explosión haciendo delirar a todo el público.

 

Después de la potente “Du Riescht So Gut”, llegaría el turno de “Mein Herz brennt”, el ritmo marcial de “Links 2-3-4” e “Ich will”, antes de que el clásico “Du hast” trajera la locura a un público que disfrutaba de un concierto épico. Tras este espectacular momento, la siniestra versión del “Stripped” de Depeche Mode trajo un poco de calma al show, tras la cual se retiraron. Regresaron con “Sonne”, “Amerika” con un espectacular juego de luces que simulaba los colores de la bandera estadounidense. Para finalizar llegaba “Engel” con el consiguiente número de Til Lindemann colgado con una gigantescas alas de ángel de las que salían llamaradas creando un efecto visual impresionante. La banda se despedía de un público que no paraba de ovacionarlos y, cuando ya parecía que el concierto finalizara, un ‘Quierrrro más’ pronunciado por Til trajo la sorpresa con el tema “Te quiero puta”, que la banda quiso regalar a sus fans españoles. Te guste o no la música del grupo alemán, su espectáculo sin duda alguna es digno de presenciar. Pero no todo fue fuegos y luces ya que, musicalmente Rammstein fue y es toda una apisonadora de metal industrial con grandísimos temas llenos de fuerza, épica y violencia sonora. Un concierto que marcará historia en el Resurrection Fest.

 

Abrumados todavía por el show de Rammstein acudimos a ver el concierto de Napalm Death con su show lleno de locura en el que su cantante Mark “Barney” no paró quieto ni un solo segundo. La jornada finalizaría con el tributo a Pantera del grupo Display of Power.

GALERÍA FOTOGRÁFICA VIERNES:

 

Jornada sábado:

Repuestos ya de la histórica jornada del día anterior regresábamos al recinto del festival con ganas de disfrutar de grandes conciertos como el de Arch Enemy, el épico metal de Sabaton o las leyendas del punk Rancid.

Los suecos Arch Enemy salieron a matar con “War eternal” con la presencia de la espectacular Alissa White-Gluz, todo un icono en el metal femenino actual. El death metal melódico que practica el grupo engancho rápidamente al numeroso público gracias a la intensidad con la que el grupo atacó sus mejores temas, acompañados de llamaradas en el escenario, algo deslucidas por el sol que aún reinaba a esas horas.

 

Tras la gran descarga ofrecida por Alissa y los suyos acudimos al Chaos Stage a disfrutar del power metal y hard rock de Lords of Black con la prodigiosa voz de Ronnie Romero y la guitarra de Tony Hernando. Repasaron su discografía con temas como “Merciless”, “Lords of black” y una gran versión del “Neon knights” de Black Sabbath en la que Romero clavó la voz del pequeño gran cantante Dio. De hecho Ronnie Romero fue elegido por el mismísimo Ritchie Blackmore como cantante para la gira en la que resucitó al grupo Rainbow.

 

Del vuelta al escenario principal llegaban los americanos Mastodon, que presentaban los temas de su nuevo disco “Emperor Of the Sun” en el que su metal progresivo y guitarrero arrasó el recinto con temas como “Sultan’s Curse” o “Blood and thunder”, contando durante su actuación con la presencia de los Resukids en el escenario.

 

En el Chaos Stage hacía aparición Taake, todos con sus pinturas mortuorias del black metal, que cuajaron una gran actuación llena de actitud rockera con la que demostraron el por qué son considerados como una de las grandes sensaciones de la escena black.

 

Y por fin el Resurrection Fest contó con la presencia de uno de los grandes nombres del punk rock, los californianos Rancid, autores de uno de los álbumes míticos del género, “And out come the wolves”, y que traían su recién estrenado nuevo disco “Trouble maker”. Con un gran sonido Tim Armstrong  y los suyos fueron desgranando temas clásicos como “Radio” o “Roots radicals” junto a temas nuevos como “Where I’m going”. Para finalizar el show no podía faltar el clásico himno “Ruby soho” que el público no paró de corear hasta el final. Actitud a raudales la demostradas por unos veteranos del género que demostraron ser un grupo necesario en estos tiempos.

 

El Chaos Stage se llenaba de oscuridad para recibir a una leyenda del black metal, el grupo Mayhem, con una propuesta quizá demasiado oscura, extrema y siniestra, en la que la voz de Attila apenas se percibía al igual que los miembros del grupo debido a la tenue luz sobre el escenario.

El main stage ofrecía un impresionante lleno para disfrutar del metal épico de los suecos Sabaton, que llegaban a Viveiro con toda su parafernalia bélica con tanque incluido sobre el que se montaba la batería para ofrecer un espectáculo musical y visual impresionante. Tras la intro del clásico “In the army now” de los Status Quo, salieron disuestos a todo con “Ghost division” haciendo las delicias de sus más fervientes fans. Fuego a raudales e impresionantes proyecciones en la gigantesca pantalla en el fondo del escenario ambientaban las épicas batallas de temas como “Attero dominatus”, “Sparta”, “Shiroyama” o el “To hell and back” con la que finalizaron el concierto. Un gran concierto en el que Sabaton demostraron ser unos grandes del género.

 

El ritual stage se llenó de un ambiente festivo con los italianos Talco que hicieron bailar a todo el mundo con el ritmo ska de temas como “La parabola dei Battagghi”.

Ya para finalizar el festival los americanos Obituary acabarían de destrozar los ya castigados tímpanos de todos nosotros con una brutal, aunque a la vez impecable, descarga de death metal.

Y así llegamos al final de esta edición del Resurrection Fest, un festival realizado con especial pasión y cariño, en el que como siempre se cuida al máximo cada detalle. Si ya el año pasado el listón quedó muy alto, con la edición de este año ya parece insuperable aunque solo el tiempo dirá si los hermanos Méndez y su equipo lo consiguen. Nosotros creemos que sí y ya comenzamos a contar los días para comprobarlo.

GALERÍA FOTOGRÁFICA SÁBADO: