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concierto quique gonzález en sala El Pelícano Coruña

Tras acudir a Galicia en el mes de junio, Quique González y sus Detectives dejaron un caso pendiente en A Coruña, y el pasado viernes se presentaron en la sala El Pelícano de la ciudad para resolver y dejar cerrado el caso. Con el habitual atrezo de esta gira, ambientado en el cine negro, una llamada de teléfono hace entrar en escena a la banda comandada por un sonriente Quique, que inició el concierto con la acústica “Los Detectives” seguida de “Se estrechan en el corazón”. El rock de “Sangre en el marcador” comenzó a animar al público con el gran Edu Ortega al violín.

Presentó a la corista Nina, comentando que su presencia en la banda fue como caída del cielo, y se arrancaron con ese dueto de auténtico sonido country que es “Charo”, convertida ya en todo un clásico en la dicografía de Quique. Con la delicada “Cerdeña” cerraron este primer ciclo de temas de su nuevo disco “Me mata si me necesitas”. Prosiguió el concierto con “La fábrica”, recordando su disco “Delantera mítica”, del que también interpretó “Tenía que decírtelo” con Edu Ortega demostrando su destreza a la mandolina. Continúo con temas policíacos, como dijo Quique, con la rockera “Dónde está el dinero” que sonó potentísima con toda la banda como un bloque y Pepo llevando su guitarra al límite. “Te lo dije” se torna en aire folkies y, tras “Avería y redención”, anuncia que van a tocar unos temas de su disco “Salitre 48” ante la alegría del público. Y comienza con “La ciudad del viento”, a la que sigue la nueva versión más eléctrica y guitarrera de “Salitre”, dejando al público corear el mítico “de alguna manera tendré que olvidarte, tengo que olvidarte de alguna manera…”

En este momento se quedan solos en el escenario, Edu, Nina y Quique, quien pide al público silencio para la interpretación de Nina del tema “De haberlo sabido”. Y vaya interpretación, imposible no caer rendido ante la impresionante y personalísima voz de Nina, poniendo un nudo en la garganta a cada uno de los allí presentes. Ahora es Quique el que se queda a solas con su público, y aprovechando que era el día de la eliminación de la violencia contra la mujer, dedica a ellas “Las chicas son magníficas”, después de proclamar que son los propios hombres los que tienen que dar un paso al frente para luchar contra esta lacra. Llegan de nuevo Los Detectives para arrancar con “Ahora piensas rápido”, seguida de “Orquídeas” y una gran “Relámpago” con su intenso y luminoso estribillo. “No es lo que habíamos hablado” trae el blues nocturno al que Nina dota de un toque soul con sus coros.

El concierto se llena de intensidad con ese canto lleno de dolor y recuerdos de niñez que es “La casa de mis padres”, una de la últimas obras maestras de Quique que sirve para despedirse del público. Tras unos instantes entran Quique y Edu para dedicar al gran Enrique Urquijo “Aunque tu no lo sepas”, incorporándose el resto de la banda para interpretar “Su día libre”. Presenta “Clase media” como un tema que, aunque no está en su nuevo disco, en espíritu le pertenece y se despide con “Kamikazes enamorados”. Al poco rato entran de nuevo David Chuches, Edu Olmedo, “Boli” y el resto de la banda para tocar uno de los himnos imperecederos de Quique, “Los conserjes de noche”, con toda la sala coreando el tema. Para despedirse definitivamente optan por la pseudo-ranchera “Dallas-Memphis” con David cambiando el teclado por el acordeón. Pero la insistencia del público por otro tema hizo a Quique dar marcha atrás y arrancarse con un gran “Vidas cruzadas” que sirvió de colofón al gran concierto. Y así, entre sonrisas y abrazos de complicidad, se retiran al ritmo de los Contours con la satisfacción de resolver con acierto un nuevo caso en la ciudad.