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concierto Fredi Leis en Santiago

Fredi Leis regresaba a Santiago de Compostela y eso son palabras mayores. La ciudad se vestía de gala a eso de las diez de la noche de un 20 de mayo, como un considerado guiño de cortesía al artista que a esas horas se clareaba la voz en los camerinos de la Sala Capitol.

Creo firmemente que la música debe gritar aquello que quiere expresar y con él no hay duda de que así se produce. La música de este gallego se erige en primordial: un estado de ánimo, una república de las pequeñas cosas, un estilo propio que nunca debería ceder a las exigencias de ninguna compañía discográfica, sencillamente, porque la clave de su éxito es él en sí mismo. Y así quedó de manifiesto ayer, con uno de esos llenazos expectantes en el Capitol.

Antes de iniciarse el concierto ya se vivía ambiente de fiesta grande en el hall de la sala, Fredi esta vez “jugaba en casa” y eso siempre significa un sólido apoyo de sus entusiastas seguidores. Multitud de caras, algunas desconocidas, lo que siempre es positivo ya que significa que ahora mismo el crecimiento de Fredi es imparable, y otras muchas conocidas, lo que convierte en inevitable el hacer de este concierto una cita muy esperada que incluye el reencuentro de todos los que llevamos un tiempo siguiendo las huellas de su pasar.

La velada daba comienzo cuando sobre el escenario aparecían cada uno de los miembros que forman parte de su banda. Carmela, siempre leal a este proyecto, portando la guitarra acústica, Alejandro Masafret al bajo, Nacho Mur a la guitarra eléctrica/acústica y Bruno Couceiro a la batería vertían de acordes nuestras ganas de disfrutar con el primer tema de este concierto “La de los labios rojos”.

Durante la primera parte de la noche, Fredi Leis ofreció un producto distinto a lo que nos tiene acostumbrados, apostó por la completa transformación de ritmos en temas ya conocidos, como fue el caso de “Vaya lío” o “Fuímos”. Temas completamente transformados asombraron a un Capitol en pleno, percibiendo el esfuerzo extra en que este compostelano se había sumido con la intención de demostrar que no existe dificultad para él cuando se trata de exhibir el respeto y la pasión que le une a esta profesión.

La suya es una voz en perfecto estado, bella, sugerente, cargada de matices, sin ningún tipo de excesos, terriblemente cercana y con una naturalidad que cautiva desde el primer contacto. Sus letras, su piano y él, a bordo de las melodías de “Me quemas” o “No hubiera dudado” fueron capaces de trasladarnos a ese lugar que cada cual rara vez encuentra, con ese “formato Fredi” que absolutamente todos sus seguidores veneramos.

“Mariposas” es uno de los temas nuevos que formarán parte de su nuevo disco, y así, sin avisar, como también, a veces, vienen las buenas cosas, Fredi se mezclaba entre el público y ofrecía un tema prácticamente desnudo pero no por eso menos sobrecogedor, con la única compañía de las acústicas de Nacho Mur y Carmela.

La respuesta del público fue excelente durante toda la velada, pero llegaba el momento álgido de la noche cuando después de haber cogido velocidad con canciones como “Fugitiva” y “Estrellas fugaces”, comenzaban a sonar los acordes de “Santiago DC”; inevitable no emocionarse con el modo en que este tema describe Compostela y a los compostelanos.

Una versión de la composición de Alex Ferreira titulada “Me la saludan”, dejó uno de los instantes más sensuales de la noche, llevándose, como dice su letra, toda la luz de los espejos, cuando la voz de Carmela se mezcló con la de Fredi y pudimos disfrutar nuevamente de esa fusión perfecta que ambos representan.

A la cadencia de “Una guerra de granadas y sevillas” le sucedería la de “Torre de control” para poner fin a una noche en que el compostelano ofreció sencillez, cultura del esfuerzo, sensualidad, celebración de vida, romanticismo y simpatía azucarada en poderosas cantidades.

Y gustó, fue distinto, pero gustó. Aunque más que de gustar debería hablarse de emocionar, pues Fredi Leis en su conjunto nunca deja a nadie impertérrito. Un hombre sólo con su piano, a veces con Carmela y Nacho a la guitarra, a veces con la banda al completo y un puñado de canciones, no hizo falta nada más. Terriblemente cercano y con una naturalidad que cautiva al primer contacto, Fredi Leis se abrió en canal a lo largo de los catorce temas interpretados.

Así, este compostelano puso un redondo punto final a la octava edición de un Santiautor que ha resultado sublime en programación, organización y participación.

Texto y fotos: Isabel González Lechuga

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