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crónica concierto sala Garufa Coruña

A las 21:30 horas, abría sus puertas el Garufa Club, clásico local coruñés, que este año celebra su 25º aniversario. Dentro del ciclo Son Estrella Galicia, recibía la sala a Jario Zavala y su banda, materializada en Depedro, el proyecto más personal de este trotamundos de la música con años de experiencia a sus espaldas.

A las diez de la noche más de la mitad del público se encontraba ya presente. Se ve entrar a Jairo, parapetado con su gafas estilo retro, por la puerta principal, acompañado de su bajista y contrabajista Héctor Rojo. Se hacen de rogar un poquito más mientras la sala se va llenando al completo, y a las 22:30 aparecen en escena: Jairo a la cabeza equipado con su ya clásica guitarra acústica (a la que se le va notando tanto viaje), seguido de Andrés Litwin a la batería, Kike fuentes a la guitarra eléctrica, de tipo Les Paul, el ya nombrado Héctor Rojo y el chico multitarea, David Carrasco, sáxofon barítono, xilófono, teclado, ármonica y lo que le echen. Banda genial que hará del concierto un auténtico regalo.

Abren con “Como el viento”, tema ya clásico entre un público fiel, perteneciente al album “Depedro”, publicado en 2008, el primero de los cuatro que existen en el mercado. Primera señal de que el concierto no iba a ser una presentación de “El Pasajero” (su nuevo disco), si no un recorrido diverso por cada éxito musical parido por Depedro en los últimos 8 años. Después de las presentaciones de rigor tocan “¿Hay algo ahí?”, single destacado de “El Pasajero” y con toque reivindicativo, que hace bailar animadamente a todos los presentes y regala el primer maravilloso solo de saxo. Se adentran entonces en los inicios de Depedro, con “Hombre bueno” y “Nubes de papel”, exitazo total, ovaciónes y coros por doquier, y un gran solo de guitarra de la mano de Kike Fuentes. Amenizando, tintinea “Déjalo ir” con xilófono muy apetitoso, y continuan con una divertida y apasionada “DF”. “Tu mediodía” protagoniza uno de las más grandes momentos de la noche. Toda una performance, con un saxo espectacular que fluyó desde la delicadeza más pausada hasta el subidón más desgarrador. Le siguen “Antes de que añochezca” , “Te sigo soñando” y “El pescador”, la cumbia ya tradicional en todo conciero de Depedro, marchosa y bailable.

Muy esperada por los oyentes, se escucha “Panamericana”, coreada con fuerza. Lo mismo ocurre con “La memoria”. Es entonces cuando se dice que cierran con una apasionada “Llorona, llorona de azul celeste” y desaparecen del escenario. Tras unos minutos , brota Jairo en solitario para cantar de forma acústica “ Chilla que tiemble”, seguida de “ Miguelito”, la sensible balada dedicada a su amigo el Lichis, que conmueve al personal: “ aaai miguelito…!!” Un sonido riquísimo, lleno de sabores multiculturales que fusionan jazz, rock clásico, country y soul, con ritmos latinoamericanos como salsa o cumbia. Desde trompetas mariachis hasta música africana. Un sonido que plasma la huella de los viajes de Jairo y sus orígenes diversos. Todo salpimentado con la voz profunda y definida del artista, de ténica sobresaliente; canciones sencillas decoradas muy inteligentemente con muchos y variados instrumentos, de la mano de una banda excelente para un público fiel y entregado. Todos estos ingredientes confluyen en “El Pasajero”, un disco maduro, un disco madurado, cómo ápice final de una carrera de fondo.

“La casa de sal” hace reaparecer a la formación al completo y explota el sonido. Antes de cerrar con la energía de “ Comanche” , cantan una tranquila y cautivadora “ Diciembre” que dice : “Ya volveré / El año que viene…” y así sea!

Texto: Julia Salgado