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crónica concierto Ángel Stanich

El ermitaño del pop español tocaba en la sala Riquela de Santiago de Compostela. Y para amenizar la espera, Indomable hizo su aparición en el escenario. El telonero cumplió con creces su cometido. Temas en acústico (tan sólo él y una guitarra), simpatía y su singular toque de armónica. El coruñés se presentó con canciones como “Exploradores” o “Demasiados Interrogantes” y consiguió que los asistentes tuvieran menos prisa por ver a Stanich en acción. Todo un derroche de personalidad y música con buen gusto.

El concierto de Ángel Stanich Band abrió con una obertura musical para seguir con “Camino Ácido”, coreada por una sala que ya tenía ganas de encontrarse con el cantante. A continuación “Mojo”, cuyo estribillo no deja de repetir: “Quiero ser como tú”. Una declaración en la que costaba distinguir si era Stanich el que la cantaba para la sala o si era el público el que se la dedicaba al artista de Santander.  En la primera pausa, Ángel dedicó a Santiago un “Boas noites”, que como siempre en estos casos, hizo que la sala se viniera un poco más arriba. “El resto ya en andaluz”, bromeaba Stanich.

Y vinieron temas como “El cruce” o “El Río” en las que el artista consiguió que Riquela siguiera moviéndose y cantando a su propio ritmo. Y fue el propio Stanich quien confesó que se estaba poniendo nervioso ante el siguiente tema: “Galicia Calidade”, uno de sus apuestas más recientes que quiso, como no podía ser de otra manera, tocar en Compostela. “Es muy apropiada para el lugar, espero que la pilléis”, dijo antes de meterse al público en el bolsillo. Stanich tocó “El Outsider” antes de salir del escenario para volver rápidamente reclamado por el público. La despedida del concierto puso la nota de intensidad que quizá había faltado en el algún punto de la noche. “Carbura”, “Mezcalito”, pero sobre todo su gran “Metralleta Joe” sirvieron para que tanto el público como la banda se vinieran arriba una última vez.

A medio camino entre el pop, el rock y el indie se encuentra Ángel Stanich. Diferente e irrepetible son dos de los adjetivos más apropiados para definir a este artista que llega, con su humor y su estilo, como una bocanada de aire fresco. Stanich se despedía en Santiago de “Camino Ácido”, su primer trabajo, pero no cabe duda de que Compostela ya le ha jurado fidelidad a un músico que demostró en Riquela merecer su fama.

Texto: María Losada Miguéns

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